Actuar en lugar de Reaccionar

actuar VS reaccionar«Cuando somos dueños de nuestros actos podemos elegirlos con el corazón y hacer aquello que realmente queremos hacer en lugar de aquello para lo que fuimos programados».

Hace unos días iba conduciendo la preciosa moto por la calle Casanovas de Barcelona cuando el coche de delante frenó repentinamente, el semáforo estaba en verde, así que digamos que no me lo esperaba y frené fuerte quedándome detrás del coche parada. Mi primera reacción fue querer pitar al coche y acordarme de todos sus antepasados, eso fue lo que aprendí por repetición incluyendo un gesto inútil y conocido con el brazo…pero no lo hice, respiré y di las gracias por haber podido frenar a tiempo y, por la razón que fuera por la que ese coche había frenado recordando que: Todo es Perfecto, es decir, actúe!
En seguida el coche se puso a la derecha y pude seguir mi camino donde vi cruzar una moto delante de mis narices con su semáforo en rojo, dicho de otra manera: Si el coche no me hubiera hecho frenar hubiéramos chocado…
¿Cuántas veces ocurre esto y ni siquiera lo vemos? Vamos tan inmers@s en la reacción aprendida del quejarnos, criticar, enfadarnos o refunfuñar que perdemos el tiempo y la energía en tocar el claxon para «castigar» al otro por lo que acaba de hacer.

Lo que ocurre es que reaccionamos en lugar de actuar, y lo hacemos desde lo que aprendimos y para lo que fuimos programados, igual que papa o mama.
Entonces juzgamos sin poder «ver» y se nos escapa la evidencia de que lo que ha ocurrido es lo mejor que podía pasar y dejamos de agradecer perpetuando el malestar y evidenciando nuestra condición de víctima.
Luego seguimos quejándonos y volvemos a empezar. Donde pones tu atención, se expande.

Reaccionar es ir en piloto automático y actuar es tomar una acción conscientemente. Depende de nosotr@s

Cuando reaccionas no tienes conciencia de lo que haces, es como ir en piloto automático y habría que poner atención al piloto automático de cada uno para descubrir que información tiene: «La de chocar o la de aterrizar sano y salvo». Eso lo podemos saber estando atentos a como nos sentimos en cada cosa que ocurre.

Otro gráfico ejemplo es la reacción a las avispas….o a los suegros 😉

Cuando cambiamos la reacción por la actuación podemos elegir seguir haciendo lo mismo o cambiar. También es una manera útil de dejar de hacer lo mismo que hacían o hacen nuestros «padres/cuidadores» y empezar a hacer lo que realmente queremos hacer viviendo según nuestros propios valores.

Cuando elegimos ver razones por las que agradecer en lugar de razones por las que justificar lo «mal que va todo» instantáneamente vibramos en la frecuencia del agradecimiento y atraemos más de que queremos.

La libertad empieza en la interpretación de lo que nos ocurre, no necesitamos nada para eso:

Actuando libremente cae el velo de la programación para poder ver cuanto tenemos por agradecer.

3 comentarios

  1. Eva, me alegro muchísimo de que actuases, y más de la actuación sincronística de ese conductor que permite que hayas podido escribir el post con los dos brazos sanos 😉
    Gracias por recordarnos lo bueno de la vida (vivir disfrutándo y aceptando) y re-calcar que la expansión depende de cada uno como co-creadores de nuestra realidad. Un abrazote teal!!!!

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