Ámate en lugar de castigarte

50942738_sBajo ningún concepto deberíamos castigarnos, no existe ninguna razón o motivo suficiente para ello.
Castigarnos no sirve para nada creativo, solamente sirve darnos cuenta de que nos destruirnos lentamente y dejar de hacerlo.

Muchas veces lo hacemos sin darnos cuenta o creemos que no podemos dejar de hacerlo, eso ocurre porque lo hemos automatizado con el impacto del castigo infantil más usado: “voy a dejar de quererte si no haces lo que yo quiero”, el más poderoso y “efectivo” de los castigos: la ausencia de amor, el lugar donde se asienta el miedo. 
Algunas veces vivimos con la ausencia de nuestro propio amor, solo nos queremos cuando nos portamos bien o las cosas nos salen bien, en lugar de amarnos siempre.
A algunos, nos castigaban de pequeñ@s en casa, en la escuela, por la calle, muchas veces usando figuras de “autoridad” que nos paralizaban de miedo, como la policía o el hombre del saco: “¡Si te portas mal, vendrá y se te llevará!”. Un castigo cruel que, debido a la inocencia natural del niño, hizo que “portarse bien” fuera un acto de supervivencia. Con eso nuestros padres o cuidadores aprendieron que podían conseguir lo que querían, ¿a que precio? al de instaurar pánico, a ellos los educaron igual y era lo único que conocían, en cambio tú ya tienes otra perspectiva.

Hoy, unos cuantos años después, quiero salir a pasear pero no he fregado los platos, ¿Qué hago? o los friego primero como “un buen niño”, o si no lo hago, me castigo por no haberlo hecho hasta que lo hago: “Soy un desastre”, “siempre igual”.
También existe la versión me frustro porque me propongo hacer algo y no lo hago: “no me cuesta nada y no lo hago”, “así me va en la vida”….Así te va en la vida porque te castigas y no porque no hagas algo.
Lo importante cuando vivimos este estilo de situaciones, no es la situación en sí, sino como me trato a mi mism@, ¿me castigo? ¿actúo según la recompensa? o ¿me amo haga lo que haga?

Esta no es una llamada a no fregar los platos, ni a ser un “desastre” como dicen algunas madres y padres, es una llamada al amor en lugar de al castigo porque es con amor que podemos crear situaciones nuevas y enriquecedoras. Es una llamada a ser quien somos sin miedo a no hacer las cosas “bien”.

Alguien puede preguntar ¿quien fregará los platos entonces? hay cantidad de opciones: fácilmente los habrás lavado después de usarlos sin necesidad de pensar en hacerlo, o no te molestarán hasta el momento en que los laves o por ahí como te respetas y haces lo que te gusta, lo contrario a castigarte, conectas con lo que te da dinero suficiente para contratar a alguien que lo haga felizmente porque recibe dinero a cambio por ello o tu creatividad te lleva a comer de manera diferente y no usas platos, cualquier cosa propia de la energía del amor y no de la del castigo, cualquier cosa que aún no te has permitido vivir porque te sigues castigando.

Cuando dejas de castigarte, la creatividad encuentra espacio para mostrarse.

Hemos puesto el ejemplo de fregar los platos como símbolo y aquí puedes incluir cualquier cosa que quieras hacer y no hagas: meditar, levantarte más pronto, hablarle con más amor a tus hijos, beber menos alcohol, cambiar de trabajo, saber lo que quieres, etc…Cuando crees que si te obligas a hacer eso te sentirás bien estás condicionando tu amor, en cambio cuando te amas solo haces aquello que es mejor para ti.

Muchas personas buscan ayuda para conseguir cosas y se siguen castigando si no las consiguen. ¿Qué más dará lo que consigas si te vas a castigar por la siguiente cosa que no consigas hasta que la consigas? Esa no es forma de vivir, luego nos extraña que nos duela la cabeza o el alma….
Lo que nos destruye lentamente es pensar que hay que seguir esforzándose porque obtendremos la recompensa, es la otra cara de la moneda del castigo. Cuando, en cambio, nos seguimos amando aunque las cosas no salgan como esperamos o no hagamos algo que nos hemos propuesto hacer, surge la creatividad y la acción verdadera del corazón, entonces somos capaces de hacer cosas impresionantes y que hace tiempo que dejamos de imaginar.

Amarnos, es decir, dejar de castigarnos, es una forma de descubrir quienes somos en realidad y hacer aquello que verdaderamente queremos hacer sin miedo, desde ahí podemos conectar con todo lo que queremos hacer con nuestras vida.

Comparte

2 thoughts on “Ámate en lugar de castigarte

  1. Buenísima entrada, Eva,

    Yo era una gran “autocastigadora”, lo aprendí de bien pequeña… era tal el pánico o lo mal que me sentía cuando hacía algo “incorrecto” que para no escucharlo de fuera tomé la decisión (inconsciente) de hacerlo yo para no recibir broncas de fuera o por lo menos para suavizarlas algo…
    No me di cuenta de esto hasta muchísimos años después y no fue fácil modificarlo debido a que lo tenía totalmente automatizado y lo consideraba algo “normal”. De hecho alguna vez todavía colea algo, si es que… lo que se aprende a fuego… jajaja

    Me ha gustado mucho este artículo y además me “ha encontrado” en el momento oportuno 😉

    ¡Gracias!

    ¡Abrazo!

  2. Eva

    Gracias Begoña por el comentario.
    Un abrazo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>