Aunque no creas en ti, también puedes

Todas las personas tenemos altos y bajos, es muy humano, fíjate en la naturaleza del mundo al que perteneces, hay día y noche, verano e invierno, tiempo de cosecha y tiempo de recogida, nubes y claros. No siempre es de día en nuestras vidas y eso no tiene porque ser malo, es más, es necesario para el equilibrio.

Este llamamiento actual exagerado a adquirir un estado de super héroe o heroína permanente puede pasar de ser algo útil y divertido a terminar siendo una adicción y como tal, puede separarte de tus tesoros más preciados, las emociones. Es decir, puedes dejar de sentir por empeñarte en creer en ti a toda costa.

En contra posición a la superficialidad del síndrome del super héroe y por una necesidad esencial indispensable para el bienestar, nace la bienvenida a nuestra evidente vulnerabilidad, de la que ya hablamos ampliamente en el post titulado «romperse en pedazos», uno de los más leídos de este blog. Ahora damos un paso más allá:

Puedes escribir ese libro, sacar a la luz ese proyecto, tocar el piano, viajar al lugar que siempre has querido, dejar tu trabajo, cambiar, aprender algo nuevo y puedes hacerlo aunque no creas en ti. Yo no creo en mi muchas veces, dudo de lo que hago constantemente y al contrario de lo que se pueda creer, el resultado de ese estado no solo es muy creativo sino también mantiene la divina humildad impregnándolo todo.

Se escucha demasiadas veces: «tienes que creer en ti» una afirmación que puede fácilmente crear el efecto contrario al que se espera diciéndola, a veces genera una especie de bloqueo energético poco útil para mi gusto, sobre todo en una sociedad que te dice constantemente como «tienes que» ser. La pregunta mágica es: ¿Puedes hacerlo igual aunque no creas en ti?

Creer en ti está genial y es magnífico aunque si has hecho muchas cosas para creer en ti y todavía dudas, puedes liberarte de la necesidad de creer en ti y seguir haciendo aquello que amas porque la fuerza y la claridad vienen del amor, no de la creencia. Y el hecho de dudar mantiene la humildad necesaria para que las cosas tengan corazón y no solo cabeza.

Todas las personas somos únicas y el arte de crear vive en nosotras independientemente de que creamos o no. Vestirte de «creo en mi» es temporal, vivir lo que tienes en cada momento es eterno.

Creer en ti no es algo que puedes forzar, es algo que ocurre.

Solo necesitas saber que eres un ser maravilloso tal como eres, con tus dudas, con tus incertidumbres, con tus inseguridades, con tus miedos. Que puedes ser feliz con y sin miedo. Que eres un ser vivo que responde a ciclos naturales. Que puedes sentirte triste o alegre, con energía o agotado. Que puedes creer en ti o no, no importa si no te estancas en un pensamiento repetitivo.

Nada dura para siempre, todo cambia aún cuando creemos que no. Las creencias no son verdades, solo moldeadoras de un realidad constantemente cambiante y por tanto también cambian en si mismas, bien porque tú las cambias, bien porque siguen el ciclo natural de la vida que probablemente sea lo mismo.

Cuando ampliamos nuestro saber nuestras creencias cambian.

La invitación es dejar de intentar creer en ti y seguir haciendo lo que te gusta. Utilizar tu energía en la verdad de quien eres. Y un día simplemente te darás cuenta de que crees en ti o de que te importa bien poco hacerlo o no.

Mientras estamos dormimos, creemos, cuando despertamos, sabemos y no hay vuelta atrás. Es como en el mito de la caverna de Platón y muchos otros mitos famosos en la historia de la humanidad, una vez que conoces la verdad ya no puedes volver a creer en las sombras, has visto los hilos, sabes que son proyecciones de otra realidad que es más verdad que la anterior pero que aún no sabes si es la verdad última porque tal vez no existe una verdad última o porque siempre estamos despertando a diferentes niveles.

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