Cambiar de Dirección

«Incluso cuando creemos que no avanzamos, lo estamos haciendo»


Ayer en una presentación una persona dijo: “Yo leo estos libros y los quiero poner en práctica pero no me funciona”, me recordó a mi misma hace unos años, cuando estaba esperando a que algo cambiara mi vida, patrón que parece bastante común en una sociedad que programa a sus más pequeños elogiando la recompensa del sufrimiento y consigue que vayamos en contra de nuestra propia naturaleza hasta llegar a olvidar quién somos.
Gracias a esta persona reflexioné sobre nuestros “aparentes” inicios en los cambios y escribo aparentes entre comillas porque mi creencia actual es que SIEMPRE estamos cambiando y que TODO ESTÁ CONECTADO.

LA PERCEPCIÓN DEL CAMBIO
Una cosa es lo que está ocurriendo y otra, algunas veces muy distinta, nuestra percepción sobre eso que está ocurriendo. Nuestra percepción suele ser limitada, lo que condiciona notablemente la forma de ver y sentir nuestros procesos de cambio por eso es útil ampliarla.

«Estamos programados para enfocar toda nuestra atención en las cosas que nos suceden y decidir si eso nos está saliendo bien o nos está saliendo mal. Que todo está conectado quiere decir que todo lo que está pasando ahora va a tener que ver con lo que pase luego. Aunque creamos que no nos funciona algo de lo que esté pasando ahora, sabremos que eso es para algo más que viene luego». Diario ABC

EL INICIO DEL CAMBIO SUELE SER INVISIBLE A LOS OJOS
Podríamos etiquetar fácilmente la forma reducida del comentario anterior: “No me funciona” como el inicio del cambio porque la intención voluntaria de cambiar ya se ha generado, de otra manera, no podría haber valoración clara del estado del cambio en sí. Es decir, si veo que “no funciona” es porque “estoy haciendo algo para cambiar”. Y aunque los resultados no sean aún visibles, es el momento de no dejar interferir a la mente para evitar el juicio sentenciador que lo reduce todo a ese, a veces trágico, “no funciona”.

UN EJEMPLO PRÁCTICO
Sería algo así como ir por la autopista, darnos cuenta de que queremos ir hacia el otro lado, es decir, cambiar la dirección, y que la próxima salida esté a trece kilómetros. Durante esos kilómetros seguimos en la misma dirección que conducíamos antes de querer cambiar, así que no vemos signos del cambio, es más, la percepción es que nos alejamos, pero no es así porque dada la inercia que llevábamos, esos trece kilómetros, en el caso de estar en una autopista, son necesarios hasta la próxima salida, es decir, forman parte del proceso del cambio que queremos porqué después de recorrerlos, podremos tomar la salida que nos permitirá hacer el cambio de dirección. Si los juzgamos como que no está pasando nada, podemos desesperarnos en el kilómetro once y ofuscarnos en formato “no funciona” tanto que nuestra vista se vuelva de túnel, y como suele pasar, nos saltemos la salida o podemos cambiar nuestra percepción a una integral de confianza y utilizar nuestro entero potencial en enfocarnos en lo que queremos independientemente de lo que estamos viendo, sabiendo que llegará. Lo divertido, detalle importante a añadir en los procesos de cambio, la diversión, es que pase lo que pase, es decir, aunque nos saltemos la salida, hay más…

DIFERENTES FORMAS DE CAMBIAR
En este momento de mi vida creo que hay muchas formas de cambiar y que, lo que sirve a una persona, no tiene porque servirte a ti. Por ejemplo, siguiendo con la alegoría del coche respecto a cambiar de dirección, deberíamos tener en cuenta varios factores como el vehículo que conducimos, la carretera que transitamos, los vehículos que circulan y las habilidades de la persona que conduce.

«No hagáis lo mismo que yo porque a mi me ha llevado 42 años hacer lo que hago» Hatsumi Sensei

Si la carretera no está transitada, tiene dos direcciones y eres piloto podrás tirar del freno de mano para darle la vuelta a la dirección del coche en algunos segundos.
Si lo haces en una autopista, también le habrás dado la vuelta a la dirección del coche en algunos segundos y tal vez quieres apartar el coche o rezar para que no venga nadie…
Por eso, en mi forma de verlo, parece importante “conocernos a nosotr@s mism@s y nuestro entorno” porque nos permitirá sentir nuestra forma natural de cambio del momento y dejarnos guiar por nuestra guía interior que funciona perfectamente y puedes sentirla sin interferencias cuando confías en ti, en la vida y en lo que quieras.

AGENTE DEL CAMBIO
Creo que la mayor confusión respecto al cambio en general es el agente del mismo, es decir, ¿quién o qué produce el efecto del cambio? La respuesta es clara, eres tú, siempre, aún utilizando una herramienta, un método, una terapia, un tratamiento o un milagro, tú eres el agente del cambio, dicho de otra manera, tú haces que el cambio se produzca, eres el elemento en común en todo lo que has hecho para cambiar y tus habilidades, condiciones y creencias son claves en todos los cambios. Por eso el famoso “conócete a ti mism@”. Puedes dejar ya de creer más en los demás que en ti, en lo externo que en ti. Lo de fuera es un reflejo de tu interior, si no te gusta lo que ves, si crees que no funciona, cambia tu percepción, decide confiar en el cambio y verás los resultados del cambio en breve porque ya se está dando.
Reflexión: Si lo que vemos fuera es un reflejo de lo que tenemos dentro y creemos que algo no funciona, ¿qué es lo que en realidad no creemos que funciona? Dicho de otra manera: una persona que confía en ella si prueba algo y cree que no le funciona ¿qué crees que hará?….[espacio para tus propias respuestas]

«Todo puede cambiar tu vida porque eres tú quien cambia tu vida con todo lo que quieras.»

LO QUE NECESITO Y LO QUE QUIERO
Si te compras un móvil precioso que hace muchas cosas, todas las que tú querías y no lo cargas de vez en cuando no podrás utilizarlo. Eso nos ocurre muchas veces, creemos querer cosas para sentirnos de una manera y eso no ocurre, porque sentirnos de una manera no depende de nada más que de nuestra conexión interna. Distinguir entre que necesito y que quiero es una forma poderosa de independencia para el bienestar, es decir, yo creo que quiero una familia para ser feliz y de lo que se trata es de ser feliz ahora. O podemos convertirnos en hacedores eternos en busca de estados que nunca se dan. Uno de mis mayores retos fue aceptar que lo que necesito y lo que quiero no es siempre lo mismo, yo quiero disfrutar de mi móvil pero lo que necesito es cargarlo, cuando lo haya cargado podré disfrutar de él. Por eso cuando te sientas cansad@ descansa y cuando tengas hambre come porque todo seguirá su curso mientras tú te “cargas”.

«Dejé de solucionar problemas, ahora cambio mis pensamientos y los problemas se solucionan.» Lousie Hay

MASTER EN CAMBIOS
A base de practicar cambiando desarrollamos habilidades muy útiles respecto a él, es decir, nos ponemos en forma, nos volvemos rápid@s, ágiles, flexibles y llegamos a disfrutar de ellos. Lo cual es muy útil porque parece que los cambios en la vida son constantes, todo apunta a que forman parte de nuestra evolución. En nuestro ejemplo del coche podemos afirmar que aunque hoy espere a la siguiente salida para cambiar mi dirección, mañana, si quiero, podré tirar del freno de mano.
Paradójica y divertidamente, aunque creamos que cambiamos de dirección, en realidad, y en mi opinión, estamos siguiendo la misma todo el tiempo: La dirección hacia nosotr@s mism@s y la conexión con la VIDA.

¡FELICES CAMBIOS DE DIRECCIÓN!! 

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