¿Cómo lo hago?

Cuántas maravillosas formas de vida desperdiciadas en el límite que nos ponemos con la famosa pregunta ¿Cómo lo hago? Aquí una primera reflexión del post: Es normal que no sepas como hacerlo si no lo has hecho aún. El ego quiere controlarlo todo y además antes de que pase si es posible, es decir, una locura que nos mantiene a las puertas de lo queremos.
Suele ocurrir en grandes cambios, por ejemplo los que catalogamos de “profesionales”. Queremos dedicarnos a lo que nos gusta pero creemos que “sólo es mi hobby” y eso nos sentencia.
Seguimos repitiendo sin consciencia: “no puedo dedicarme a ello”, sin darnos cuenta que ya lo estamos haciendo.
Nos han convencido de que no podemos ganar dinero haciendo lo que nos gusta, que primero hay que trabajar y luego si te queda tiempo, dinero y energía, hacer lo que amas. Pero pocas veces nos queda ese tiempo, ese dinero y esa energía.
Algunas personas llegan a decir: “si cobro por ello dejará de ser mi hobby” o “si lo convierto en mi profesión, lo aborreceré”. Así, se puede permanecer atrapada en el peligroso paradigma que nos dice que el dinero está solamente relacionado con el trabajo (entendiendo trabajo como lo que hacemos solamente para “pagar las facturas”) y que la diversión es siempre un gasto. Igual que algunos futbolistas, ¿verdad?

La cosa ha llegado tan lejos que creemos estar “haciendo bien” cuando trabajamos, sin tener en cuenta ni para quien, ni cuales son los valores de la empresa para la que trabajamos. El ejemplo más impactante que me contó mi amiga Rocío el otro día en una de nuestra preciosas conversaciones fue el de un grupo de trabajadores que se habían manifestado cortando las carreteras para que no cerraran la fábrica de armas en la que trabajaban, decían: “tenemos que mantener a nuestras familias”….¿fabricando armas? ¿en serio? El miedo nos hace perder de vista nuestros valores esenciales como seres humanos. Quizá si nadie fabricara armas no habría hambre en el mundo (sólo es otra reflexión con la intención de profundizar).

Tal vez ha llegado urgentemente el momento de que seamos respetuosos con el planeta y todos sus habitantes y eso pasa por serlo con cada una. Empezar a profundizar en lo que hacemos, en lugar de hacer las cosas que siempre se han hecho. Podemos probar a dejar de preguntar ¿cómo lo hago? para saltar el límite y atrevernos a hacerlo.

Si te atreves a seguir tu corazón descubrirás que perteneces una gran familia de ocho mil millones de personas habitando un planeta inmensamente rico.

La palabra hobby significa afición, y su definición es: “Actividad u ocupación que se realiza meramente por placer durante el tiempo libre.” Lo cual también es digno de reflexionar ¿por qué? porque evidencia algo que hemos normalizado tanto que lo acatamos sin cuestionar: “hay tiempo que no es libre”…Así estamos programadas la mayoría de las mentes domesticadas y así va el mundo por ponerme romántica. Por eso una forma de cambio es empezar a dejar de considerar hobby lo que nos gusta y simplemente hacerlo, sin etiquetarlo, eso empezará a derribar los limites que el lenguaje y la sociedad han impuesto con ese “peligroso” concepto del “tiempo libre”.
Los seres somos libres y tener tiempo “no libre” es consecuencia de una vida de esclavitud que pasa desapercibida de forma peligrosa y que da lugar a estados de insatisfacción e infelicidad. Insatisfacción e infelicidad porque nos mantiene viviendo una vida, la mayor parte del tiempo, de la que necesitamos descansar y/o desconectar, esperamos la noche, el fin de semana, las vacaciones y la jubilación. Eso ocurre porque vivir la mayor parte del día haciendo algo que no nos gusta, genera un desgaste evidente. Perseguimos el falso sueño de la felicidad, tal como nos lo han contado, sin cuestionarlo, sin observarlo, hasta caer casi extenuados o incluso enfermos. Nos han contado que se puede comprar, nos lo hemos creído, y por eso primero es el dinero, por eso empleamos demasiada energía en hacer aquello que no nos gusta para poder hacer lo que sí nos gusta en el tiempo “libre”, esa es la perfecta trampa con la terminamos o olvidando lo que nos gusta o consumiendo todo tipo de productos para anestesiar la sensación de alienación que debemos mantener para poder sostener este tipo de vida.

En vez de preguntarte ¿Cuándo serán las próximas vacaciones? mejor construye una vida de la que no necesites escapar. Seth Godin

Si seguimos profundizando nos daremos cuenta de que podemos llegar a perder la humanidad bajo la excusa de “es mi trabajo”, nos hemos dado licencia social para faltar al respeto y actuar en contra de nuestros valores y los de algunas personas. Nos saltamos literalmente a nosotras mismas, como hacíamos en la infancia para que mama o papa nos quisieran, con la diferencia de que, ahora, ya no es un tema de supervivencia, sino de intento de anestesiar la ansiedad que provoca la falta de amor y respeto.

Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida. Confucio

Por estas sensaciones insatisfacción e infelicidad que vivimos, a menudo, vislumbramos la posibilidad de dedicarnos a lo que nos gusta, y nos atrevemos a mirar a nuestro o nuestros hobbies de diferente manera. Y entonces es cuando surge la gran pregunta producto de una sociedad domesticada que vive lejos de su verdadera esencia: ¿Cómo lo hago?
Cuando preguntas ¿Cómo lo hago? te estás encerrando en la cárcel de tu mente programada porque el simple hecho de hacerte esa pregunta ya es un indicador de que, de momento, no tienes ni idea y aunque eso no tiene nada de malo, simplemente como decíamos al inicio es porque todavía no lo has hecho, te puede hacer sentir inútil y frustrada respecto a tus intenciones.

Esta pregunta también suele surgir cuando necesitamos cambios intensos en relaciones, es decir, antes de tomar ciertas decisiones consideradas importantes para la mente que sin duda nos llevarán a vivencias desconocidas y que el ego prefiere evitar para no “perder el control”, cuando justamente se trata de eso de perder el control para equilibrarnos, como el bebe cuando aprende a caminar, necesita desequilibrase para volverse a equilibrar.

Preguntar ¿Cómo lo hago? nos paraliza y nos impide ver. Hacerlo nos adentra en la sabiduría de la experiencia sin control mental, como en nuestra infancia. Te imaginas a un niño o una niña que está dando sus primeros pasos preguntando ¿Cómo lo hago? Claro que no, porque la pregunta es intelectual y aunque quisiéramos responderla cuando “sabemos caminar” no serviría de nada. Es una cuestión de hacerlo, de dar el primer paso, de atreverse, de seguir tu intuición, tu corazón, tu propia sabiduría, de confiar en tu equilibrio natural…de esa manera el “como” va surgiendo a cada paso que la experiencia se va dando, y conectas con la vida y sus infinitos recursos. Te darás cuenta como el miedo anula los sentidos, el respeto y el amor los agudizan.

Pasar de la mente al corazón es la acción que da lugar al cambio auténtico

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