Crisis Vital Humana

Tenemos la enorme oportunidad de mirar hacia dentro y descubrir la verdad constantemente. Lo sabemos y no siempre lo hacemos, a veces elegimos seguir con lo que hacemos aunque sepamos que no es lo mejor, ni lo que en realidad queremos. ¿Hasta cuándo?

Podemos distinguir claramente que tenemos dos intenciones principales cuando vivimos una crisis, es decir, una vida que no queremos, la intención de la mente programada y la intención de nuestra esencia.

Nuestra mente programada dice: quédate donde estás, has luchado mucho para llegar hasta aquí, dónde vas a estar mejor, haz caso a la que te dicen, aquí estás segur@.

Nuestra esencia dice: sigue a tu corazón, haz lo que sientes, atrévete.

Nuestro amigo miedo, la forma en la que han programado nuestras mentes, nos alerta de los inevitables peligros que conlleva dejarnos llevar por nuestra esencia. ¿Son ciertos?

Nuestra esencia sabe que no hay otra opción, que sí es inevitable, por mucho que nos resistamos o nos atrincheremos, seguir al corazón. Y que el peligro es tan solo una posibilidad que depende de muchos factores. Para más diversión, nuestra esencia está conectada con todo.

Aunque nos empeñemos en controlar las cosas, siempre tenemos crisis que nos recuerdan que no podemos hacerlo, que no es nuestra naturaleza. Cuando dejemos de huir de nuestras crisis, en el tiempo suficiente, nos regalan la claridad de quien somos. Estos son los peligros de los que te alerta el miedo porque lo que de verdad peligra es tu coraza que puede caer y mostrar tu magnificencia.

Aquí algunas de las magníficas cosas tal vez descubras sobre la humanidad cuando te permitas vivir tus crisis vitales:

  • Pertenecemos a un universo regido por leyes más allá de nuestro control. La ilusión de controlar solo nos agota porque significa ir en contra de algo más poderoso que nosotros de lo que somos parte.
  • El miedo se localiza en la mente y la esta la transmite al resto del cuerpo. El amor irradia desde el corazón y llega más allá de lo que podemos imaginar.
  • No morimos, muere nuestro cuerpo, nuestra esencia se libera.
  • Somos iguales en derechos universales. Ya sé que no lo parecemos, sobre todo porque algunas personas se creen con más derechos que otras y necesitan utilizar la fuerza para ello, es una ilusión. Esto ocurre porque hemos perdido nuestro poder personal, nuestra propio soberanía, es decir, no pensamos por nosotr@s mism@s y no sentimos, por eso cumplimos ordenes aunque las ordenes tengan un propósito poco humano y muy artificial e incluyan dañar. Quizá te ayude leer la declaración universal de los derechos humanos.
  • Necesitamos despertar a quien somos verdaderamente. Y no hablo poéticamente, es indispensable si queremos disfrutar de la vida, de nuestras relaciones y del mundo.
  • Necesitamos cambiar el modelo actual de consumo y de la adoctrinación de los seres humanos para que nadie sea capaz de dañar a nadie y podamos convivir en armonía.
  • La mente interfiere tanto en nuestra conexión que necesitamos pararla de vez en cuando y ver la tele no es parar la mente sino todo lo contrario, las ondas que emiten las pantallas activan tu mente, compruébalo. Parar la mente es meditar, pasear, no hacer nada, observar sin juzgar, hacer algo con todo tu atención.

¿Qué pasa si no le hacemos caso a las crisis?

Después de tantos años de domesticación según ciertos dogmas ya no sabemos distinguir que es humano y que es artificial y, por error comprensible, basamos nuestras vidas en fundamentos artificiales. Gracias a nuestro universo (uni-verso), esas bases no se sostienen mucho tiempo y empiezan a caer, por eso empezamos a sentirnos rar@s, mal, insatisfechos, enfadad@s, frustrados y sufrimos por falta de conocimiento, vivimos una crisis.

Muchas personas etiquetan sus crisis con alguna palabra técnica que da mucho miedo e intentan anestesiar lo que sienten de diversas formas socialmente aceptadas. A veces me sorprende la cantidad de personas que recomiendan a otras un medicamento cuando les duele la cabeza: «Tómate una pastilla» dicen alegremente y sin pensar en las consecuencias de anestesiar una sensación que tiene una información muy valiosa para nuestro despertar.

Todo lo que ocurre en tu cuerpo es un efecto provocado por una causa, ley universal de causa y efecto, anestesiarlo solo es posponerlo y aumentarlo.

«El cuerpo susurra, si no le haces caso, habla y si sigues sin hacerle caso grita»

Está claro que con tanto ruido mediático se hace más complicado escuchar el susurro por eso es útil salir de los lugares en los que todos cantan la melodía del miedo: «ten cuidado».

No necesitas tener cuidado si sigues tu intuición.

Aquí va una reflexión que puede serte útil: Tener cuidado en una señal de falta de presencia y no solo no evita que te pase lo que no quieres que te pase sino que lo acentúa. Si vas teniendo cuidado, ¿donde está tu atención? en aquello a lo que temes y si tu atención está allí, ¿donde vas a ir? justo allí. Es otra ley universal, la ley de la correspondencia, como es arriba es abajo, como es dentro es afuera. ¿Recuerdas cuando aprendiste a ir en bicicleta? ¿Qué pasaba si mirabas un árbol y no querías chocar con él? Aunque vayas diciendo: ¡el árbol no!, ¡cuidado con el árbol!, todo tu sistema está yendo hacia el árbol.

Vivir teniendo cuidado es vivir sabiendo que algo malo va a ocurrir y por tanto el resultado es tensión en el cuerpo y ofuscación de la mente, o sea, la mejor manera de tropezar y romperse algo fruto de la rigidez y la visión de túnel. En cambio, si nos damos cuenta de que vivir teniendo cuidado es el resultado de una mente programada podremos parar, respirar, aceptar y expandir nuestra conciencia en la inmensidad del momento presente que estamos viviendo. Nuestros sentidos se expandirán, la visión se volverá amplia, la escucha fina, la intuición se pondrá a funcionar y nos acompañará. La potencia de nuestra intuición va más allá de nuestros sentidos, está conectada con todo, es nuestra esencia.

¿Qué puedo hacer?

Hay básicamente dos teorías conocidas sobre las cosas que ocurren en nuestras vidas, están quienes dicen que el destino está escrito y no se puede evitar, y quienes creen que creamos todo y por tanto podemos escribir nuestro destino. Creas la que creas llama a tu intuición.

«Cuando no utilizamos la intuición vivimos una crisis como oportunidad para despertar.»

Así que esto es una invitación a vivir tus crisis plenamente para conectarte con tu intuición, para sustituir el «ten cuidado» por un «haz lo que sientas» y para confiar de nuevo.

Eres mucho más de lo que te han hecho creer y tu corazón lo sabe tanto que no te dejará escapar de poder vivir plenamente. Puedes resistirte solo temporalmente y el sufrimiento te indicará que te estás resistiendo a lo inevitable. Si confías en tu intuición podrás disfrutar de una mente en calma en todas las situaciones y tus acciones serán el efecto de esa causa.

Cuanto más caótico parece volverse el mundo, más grande es la oportunidad de experimentar una crisis vital humana y conectar con nuestra confianza en la vida. No creo que sirva de mucho vivir muchos años si los vivimos intentando evitar una posibilidad cuya probabilidad desconocemos por muchas teorías que hayamos aprendido o estadísticas que hayamos contemplado.

A lo mejor puedes aprovechar este momento para:

  • Parar, aceptar y sentir.
  • Escuchar a tu intuición.
  • Dejarte guiar por tu corazón.
  • Saber lo que te importa de verdad.
  • Vivir con empatía.
  • Ayudar a los demás.
  • Respetar el planeta.
  • Conocer las leyes universales.

Si no nos hubieran educado en la obediencia no seríamos sumisos o autoritarios. Si nos hubieran educado en el respeto hoy utilizaríamos nuestro respeto para vivir todas situaciones. Todavía estás a tiempo de llamar a tu respeto y despertar el amor que contienes por miedo a ilusiones fruto de la ignorancia.

Despertar es vivir una vida consciente, ¿Despertamos?

4 comentarios

  1. Eva me gusta mucho lo que has descrito. Intuición, sentir, no tener desasosiego, dejar que las cosas vayan sucediendo y tranquilizar esos miedos internos …
    No parece tarea fácil pero seguramente es mejor intentarlo que seguir ahí en los recónditos espacios de “nuestra mente programada”. Gracias y a cuidarnos sin miedos

  2. Muchas gracias por compartir tus pensamientos. Decidí hacerme un tatuaje inspirada en una frase que alguna vez compartiste con una imagen. Sigue tu corazón ♥. Decidí seguirlo y ahora estoy en paz.

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