El Hechizo del Esfuerzo


“Seguía y seguía haciendo lo que le habían dicho que tenía que hacer para ser feliz aunque se sentía infeliz mientras lo hacía, estaba bajo el hechizo del esfuerzo con el que malgastó su vida hasta su muerte buscando lo que ya tenía.” (Anónimo)

El esfuerzo, en mi humilde opinión, está sobrevalorado y mal entendido. Por eso creo que muchos malestares, desajustes, desequilibrios y enfermedades de nuestro cuerpo y mente son efectos claros del esfuerzo.

Lo que entiendo por esfuerzo es ir en contra de nuestra voluntad, algo que, para mi, requiere insensibilidad y una fuerza monumental.
El esfuerzo se convierte, durante los años más importantes de nuestro crecimiento, en la forma de conseguir las cosas, y crecemos creyendo que: “si no cuesta no vale”, “quien algo quiere, algo le cuesta”, “el esfuerzo es la clave del éxito”, “me siento culpable si no me esfuerzo”, “no puede ser tan fácil” y así hasta santificar algo tan peligroso como ir en contra de nuestra voluntad.

Distinguir si me estoy esforzando o estoy haciendo lo que quiero es la clave de la optimización de tu energía y tus resultados. Porque si fuiste domesticado te obligaron a hacer lo que no querías. Y hacerlo era tan doloroso que lo camuflaron en ese peligroso “si quieres conseguirlo tiene que esforzarte esforzarse porque el esfuerzo es la clave del éxito, ya te darás cuenta cuando seas mayor” y si no estabas de acuerdo se terminaba con un “aquí se hace lo que digo yo” lo cual también nos obligó a no cuestionarnos si ese éxito era para nosotr@s o para la persona que nos decía todo eso. Así que es fácil que hoy sigamos esforzándonos como loc@s por conseguir cosas que no queremos, por mantener familias en las que no creemos, por quedar bien, por llevar a cabo proyectos que no resuenan con nostr@s u otras muchas cosas. Por eso parece esencial distinguir entre el esfuerzo y la voluntad.

Un ejemplo: Cuando vamos a rodar a un circuito, nos levantamos a las cinco de mañana, vamos a buscar una furgoneta de alquiler a la otra punta de la ciudad, la conducimos hasta el parking, cargamos las moto y todo el ajuar motero dentro de la furgoneta, conducimos los kilómetros que haya hasta el circuito, descargamos las motos y todo el ajuar motero en el box, nos “disfrazamos” y salimos a la pista para dar vueltas durante horas en la moto hasta que se va el sol. Volvemos a subir las motos y el ajuar a la furgoneta, conducimos los kilómetros hacia la casa, descargamos las moto y todo en el parking y devolvemos la furgoneta, quizás le hemos dedicado, palabra clave, unas dieciséis horas…¿Qué te parece? Una vez una amiga me dijo: “¡qué locura! yo no podría hacer eso ni loca, me supondría un esfuerzo sobre humano”. Esa es la diferencia, para mi no supone un esfuerzo aunque por supuesto que utilizo mucho tiempo, mucha energía, muchos recursos, mucha atención, mucha intención, mucha valentía, mucha fuerza y termino con unas ganas inmensas de dormir plácidamente, es decir, agotada. Pero para mi amiga hacer lo mismo, si creyera que “tiene que” hacerlo, sería un esfuerzo enorme. Pongo el ejemplo de la moto porque es muy visual pero te aseguro que para mí supondría un esfuerzo enorme hacer algo que no quiero hacer sobre todo ahora que sé lo que quiero, casi siempre. Antes quizás podía pasarme desapercibido pero solamente hasta que esos malestares, desajustes y desequilibrios aparecían en mi cuerpo o en mi mente.

Aquí podemos hacer un alto en el camino y darnos cuenta de lo absurdo que seguirá siendo esforzarse si el esfuerzo es lo que te lleva, por la fuerza, al lugar donde los demás, la sociedad, tus creencias, tus ídolos, tus expectativas, tu pareja o tu madre, quieren que vayas.
Si estás haciendo cosas que quieres de corazón, jamás vas en contra de tu voluntad, vas en contra de la programación, de los estereotipos, de los estándares de la sociedad, de lo que dicen tus padres, de la televisión, de los anuncios, de la mayoría de personas que no tienen una vida plena pero jamás en contra de ti.
Ir a favor de tu voluntad, puede requerir energía, fuerza, valentía, a veces tiempo, respeto, atención, intención y en algunos casos mucha “sordera” para no escuchar a quienes predicen tu futuro y te lanzan sus miedos camuflados en el “lo digo por tu bien”, y seguro que con buena intención pero, en realidad, quieren decir “si tú lo haces, yo no tengo excusa para seguir quejándome así que mejor que no lo hagas”.
Una buena noticia es que esto no dura mucho tiempo, es como una especie de reacondicionamiento de tu nuevo estado, es más, si muchas personas te dicen que te equivocas tienen razón porque se basan en su sistema de creencias así que dales las gracias. Las personas que te acompañan en tu crecimiento nunca te advierten.

Una clave de este entrenamiento es relajarse y sentir para poder distinguir que aunque te sientas agotad@ estás feliz. Porque si ten sientes agotad@ y no estás feliz, lo hayas conseguido o no, estás dentro del hechizo del esfuerzo. Cuando salgas, vivirás con una sensación de plenitud inconfundible que filtrará el éxito de los demás del tuyo y sentirás con más claridad.

Me he esforzado en muchas cosas que me han llevado a descubrir que no tenían nada que ver conmigo, gustarle a los demás, contentar a la familia, labrarme un futuro, ser alguien, montones de cosas con las que iba en contra de mi naturaleza, de mi misma, de mi guía interior. Hoy me permito relajarme, es un gran entrenamiento, pongo mucha atención en si me esfuerzo y dejo de hacerlo para poder fluir. Me doy cuenta de que estoy remando contra corriente, dejo de remar, la barca se da la vuelta y navega con la corriente. Es cómico porque a veces me sorprendo esforzandome por no esforzarme y también dejo de hacerlo. Es una magnífica reprogramación con la que cada vez detecto más rápido el esfuerzo porque cuanto más me acerco a mí más difícil se me hace boicotearme o maltratarme. Lo mismo ocurrirá contigo y cuando lo hagas podrás servir a los demás de forma natural.

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10 thoughts on “El Hechizo del Esfuerzo

  1. Tere

    Ostres Eva, què xulo! m’ha encantat

  2. Eva

    Gràcies guapa!!! M´en alegro molt 😀 Una abraçada gegant <3

  3. Silvia elena

    Hola evita san. Una hermosura hacer fácil está vida. Abrazo desde aquí. Geacuad

  4. Benjamín

    Que cierto Eva. Gracias por compartirlo. Un abrazo

  5. Eva

    Gracias a ti Benjamín por tu comentario. Un abrazo

  6. Eva

    Hola preciosa, la hermosura es recibir comentarios como los tuyos. Un abrazo gigante

  7. yadira

    Gracias!! he percibido que asi es lo natural, aunque en mi entorno familiar aun domina el hechizo del esfuerzo. transito el proceso de reacondicionamiento. saludos

  8. Eva

    Gracias por tu comentario Yadira! Un abrazo

  9. Marian

    Eva, Ojalá dejes nunca de compartir, eres humana, respetuosa y sobre todo tuenes una capacidad de ver la vida desde otro ángulo. Me ayudado tanto con todos tus conejos que has conseguido que yo tenga una vida mejor. Gracias por seguir compartiendo tu saber.Gracias por ser tú, imperfecta pero perfecta. Querua que supieras que tus palabras no se las lleva el viento . Es nuestra selección cogerlas o no. GRACIAS

  10. Eva

    Gracias Marian por tus palabras! Me alegra mucho leerlas. Aquí estoy para lo que necesites. Un abrazo gigante

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