El Mayor de Los Regalos

En esta época del año, cerca de las señaladas fechas navideñas, suele acentuarse la desconexión en algunas personas y por eso es una oportunidad maravillosa para mejorar, aprender y practicar el arte de la felicidad, que sin duda, es un arte.
Sobre todo en las ciudades, los estímulos para incitar al consumo en estos días es, en mi opinión, una forma, muy exagerada, de desconectarnos de nuestra esencia.
Los niños no pueden dar un paso sin sentirse atraídos por algún muñeco que se mueve, alguna luz brillante o alguna canción a todo volumen. Estiran de la mano a sus mayores para acercarse a donde quieren ir, mientras los mayores, que suelen tener poco tiempo para hacer todo lo que quieren hacer, estiran de vuelta de los brazos de sus pequeños para seguir su camino y conseguir lo que creen que necesitan a toda costa.
Algunas personas discuten sobre los regalos que quieren hacer en común, se quejan de las colas, se gastan más de lo que tienen, soplan, se cansan, se aburren, cargan bolsas enormes y pesadas, hacen favores que no quieren hacer…Es la época del año donde más pisotones se dan en general, ¿Sabes por qué? Por la falta de presencia que se necesita para hacer las cosas de esta manera.

Ayer una persona dijo:
– Eva, estoy desesperada ¿Cómo puedo cambiar mi vida?
La respuesta fue:
– Con el mayor regalo de los regalos: Tres segundos de conexión.

Vamos por la vida, el resto del año sobre todo, buscando maneras de mejorar, de conocernos, de ayudar, de servir, de encontrarnos. Y no nos damos cuenta que la verdadera oportunidad está aquí mismo, en este momento, en el presente…
Ahora puedes hacer el mayor de los regalos:

DECIDE MIRAR A LOS OJOS DE CADA PERSONA CON LA QUE ENTRES EN CONTACTO, A PARTIR DE ESTE MOMENTO, DURANTE TRES SEGUNDOS

¿Por qué tres segundos?

Porque es el tiempo suficiente para conectar con la esencia de las personas y el máximo hasta que la mente entra a preguntar que estamos haciendo. Eso permite que la conexión se establezca de forma naturalmente respetuosa.
Tres segundos son suficientes para conectar más allá de la personalidad, de lo que hacemos y de lo que tenemos.

¿Cuándo lo hago?

Cuando pagues tus regalos, cuando alguien te esté ayudando a elegirlos, cuando entres en una tienda y veas a la persona de seguridad en la puerta, cuando alguien entre en la tienda y pregunte quién es el último, cuando pagues el parking donde has dejado tu coche, cuando pises a alguien sin querer y le pidas disculpas, cuando alguien te pise y te pida disculpas, cuando alguien se acerque para ofrecerte algo, cuando le digas a esa persona: “No, gracias” o “Si, gracias”, cuando le digas a tu hijo que no tienes tiempo para pararte a ver ese juguete que quiere, cuando alguien te abra la puerta, cuando le aguantes la puerta a alguien, cuando alguien te entregue el café, cuando alguien te sirva la comida, cuando le digas a tu madre que este año te vas de viaje por navidad, etc.

¿Cómo lo hago?

En todos esos momentos y los que se te ocurran, mira a la persona con quién entres en contacto a los ojos durante esos tres segundos.
Esta conexión visual quiere ser un acto dulce, respetuoso, de igualdad, de reconocimiento y sobretodo de agradecimiento. No tiene intención. Recuerda que a muchas personas cuando fuimos pequeñas, no nos dejaron mirar a los ojos de las otras personas porque era “de mala educación” y no tuvimos más remedio que hacerlo igualmente, ya que es un instinto muy grande, pero a escondidas. Ignoro quién estableció que está “mal” mirar a otra persona pero eso hace que los adultos le digan al niño que mira atentamente a otra persona: “No se mira”…
Tal vez: “Sí se mira” y no hay nada más maravilloso que encontrarse con la mirada dulce y atenta de alguien amoroso.

¿Qué ocurrirá si lo hago?

Tres segundos de contacto visual nos permite sentir al otro, y se genera un vínculo de reconocimiento muy especial que tiene un efecto en nuestro estado de ánimo. Todo se hace más lento, más poderoso y más humano. Te darás cuenta que se crea un espacio único entre las dos personas muy mágico y especial. Te sentirás mejor, más feliz, más alegre, más inspirada, más conectada…

Ayer me paré en un semáforo con mi moto, llevo un casco con la visera oscura así que no se puede ver desde fuera donde miro. A mi lado se paró un coche con las ventanillas bajadas, iban dentro tres adultos, dos delante y uno detrás, en el lado donde yo estaba parada, y a su lado asomaban unas piernecitas que sin duda eran de un ser más pequeño en tamaño que los tres adultos que están enfrascados en una conversación intensa con gestos incluidos. Giré la cabeza para observar la curiosa escena, y el cuerpo de la niña que debía tener unos cinco años se tiró hacia delante para mirarme, sus preciosos ojos se clavaron en mi como totalmente ajena a lo que estaba ocurriendo dentro de ese coche. Aunque sabía que mi visera era oscura, levanté la mano y la moví saludando a la niña, creía que ella no podía ver si la miraba, y ahora sé que el contacto visual es super poderoso y va más allá de lo que imaginamos. La niña levantó su manita e hizo el mismo gesto añadiéndole una preciosa sonrisa que se me contagió dentro del casco. El semáforo se puso en verde y las dos seguimos nuestro camino más alegres que antes y yo más agradecida por estos momentos mágicos que hoy he decidido vivir.

Aunque es un acto sencillo, a veces, requiere práctica. Ayer me sorprendí a mi misma saliendo de una tienda sin haber mirado a los ojos de la persona que me atendió, tal vez porque iba hablando con mi amigo o porque estaba sumida en mis pensamientos, la razón no me importa. Me di cuenta y tuve una sensación de automatismo que no me gustó. Si te ocurre algo similar, puedes volver a entrar, mirar a la persona a los ojos y decirle que te olvidaste de reconocerla, si es demasiado, en este momento, porque te sentirías un poco “moje aprendiz”, puedes cerrar los ojos y hacerlo mentalmente.
Así es como podemos practicar el arte de la conexión hasta que se vuelva un hábito. Un hábito que está transformando el mundo de consumo en el vivimos algunos, por el mundo de respeto y amor que queremos.

Como en el ejemplo de la niña del coche, cuando entramos en la decisión de conectar y nos ponemos en acción para salir de nuestra mente, encontramos infinitas oportunidades de transformarnos y vivir cada vez más felices y conectados.

Voy a crear que me encuentro contigo y nos miramos a los ojos tres segundos para reconocernos y sentir la vida en nuestro interior.
Voy a crear que todos nos damos el mayor de los regalos.
Voy a crear que es fácil transformar el mundo.
Voy a crear que “yo puedo” con pequeños gestos como este que son altamente poderosos.

Gracias por estar ahí.

 

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23 thoughts on “El Mayor de Los Regalos

  1. li

    Me encanta!!! comienzo ahora mismo a practicarlo!!! Gracias!!!!

  2. Cari

    Gracias, Eva, por esta maravillosa reflexión. No te conozco personalmente (soy Fscilitadora de PSYCH-K) sin embargo, te reconozco por tus palabras . Gracias, Gracias. Gracias

  3. Eva….gracias, gracias, gracias.
    Que lindo artículo, que cierto y que sencillo.
    Y conectar con un niño es lo mas alegre y gratificante, nos puede mejorar un dia.
    Y de hecho ya hemos contactado.
    Fuerte abrazo
    Eugenia

  4. Eva

    Muchas gracias Eugenia! Un abrazo

  5. Eva

    Muchas gracias compañera Cari! Un abrazo

  6. Eva

    Gràcies bonica meva <3

  7. Carmen

    Hola Eva! Descubrí tu web, los artículos, tu libro, las conferencias….todo de casualidad!!!. Todo tan interesante, tan gratificante, tan emocionante que en estos momentos te has convertido en mi referente jaja!!! En poco tiempo he aprendido muuucho de ti, eres sensacional!!
    Sera muy satisfactorio poder compartir este articulo con las persona de mi entorno, un articulo que hace reflexionar porque estamos metidos ya de lleno en este mes lleno de dificultades emocionales, mentales, espirituales y corporales y que tenemos que pasar de tal manera que no nos dejemos llevar. Disfrutar sobre todo de las pequeñas cosas que nos rodean.
    Encantada de haberte encontrado. Besos y abrazos para ti.

  8. Carmen

    AY! que se me olvidaba!! Muuuuchas gracias!!!

  9. Eva

    Gracias Carmen por tus preciosas palabras!
    Estamos en contacto.
    Un abrazo

  10. SAWABONA querida maestra y amiga 😉
    y gracias por mirar a esa niña del coche también. Como papi de 2 seres magníficamente pequeños y curiosos, si algunos adultos más re-conectan, serán mucho más felices (Nahual acostumbraba a caminar por el parque dando los buenos días a todo el mundo, y la respuesta era inferior al 10%. Ahora es selectivo con sus saludos 🙁 )

    Un abrazo enorme!

  11. Tere

    Gràcies

  12. Eva

    Querido Oscar, seguro que todo lo que hacemos desde el corazón sirve para que Nahual recupere el 100% de sus bellos saludos.
    Gracias por tus palabras. Un abrazo

  13. Eva

    I a tu bonica <3

  14. Constanza

    Querida Eva, gracias por existir.

  15. Eva

    Gracias por tus palabras Constanza <3
    Un abrazo

  16. Andrea Miranda

    Genia Eva! te mando un beso gigante y que tengas un fin de año espectacular! gracias por tanto!

  17. Fantástico artículo Eva. Me ha encantado. Gracias por este compartir tan generoso. Un abrazo.

  18. Eva

    Gracias a ti también Javier. Un abrazo

  19. Eva

    Igualmente Andrea! Muchas gracias. Un abrazo

  20. aya

    Hola Eva,
    Te deseo unas felices miradas en estos dias y en el proximo año.
    Gracias por lo que compartes, cuando te leo siento que el mundo se llena de sonrisas-

  21. Eva

    Muchas gracias a ti también Aya <3

  22. Rosario

    Gracias infinitas Eva por este regalo de pequeñas perlitas que generan un gigantezco collar de Amor !!!
    Te abrazo desde Uruguay!!!

  23. Eva

    Muchas gracias a ti también Rosario! Un abrazo hacia el bello Uruguay <3

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