El Motorista, el Oso y el Miedo a la Muerte

Parece que uno de los “grandes miedos” es el miedo a la muerte.

Hay muchísimas interpretaciones sobre la muerte en función de las creencias religiosas y la cultura, y son tan variadas que van desde una transformación, hasta “el fin”. No voy a entrar los detalles de las diferentes y múltiples interpretaciones, sobre todo porque “san google” lo hace mucho mejor que yo y puedes leerlas cuando quieras, casi todas, con una búsqueda sencilla de “creencias sobre la muerte”.

Lo que suele limitar respecto a la muerte, no es la muerte en si, sino el miedo a la misma. Si supieras que la muerte es una dulce y placentera transformación hacia un “lugar” mejor, en el que te reencontrarás con todos tus seres queridos, ¿Tendrías miedo? Seguramente la respuesta es no.

Tenerle miedo a la muerte es la manera más efectiva y segura de estar limitada porqué parece que en esta dimensión no sobrevivimos nadie, aunque sólo es una creencia :D.

Si estás leyendo esto, estás viva y si estás viva, no estás muerta, toma ahí cuanta sabiduría…así que la muerte forma parte del futuro. Preocuparse por el futuro es dejar de vivir el presente y eso si que puede matarte.

El otro día en la calle vimos un chico que conducía una  moto, por lo visto se había enfadado mucho con un coche porqué estaba aparcado en doble fila y se dedicó a descargar toda su ira en el coche, lo cual era bastante cómico, y lo hacía mientras conducía la moto mirando hacia atrás. Mientras, a 10 metros dos mujeres cruzaban un paso de cebra mientras mantenían una conversación, por llamarle de alguna manera. Una de ellas parecía más joven y a juzgar, cosa que estoy dejando de hacer, por las palabras de la menos joven diría que eran madre e hija. La supuesta madre le estaba diciendo algo como: “Cómo sigas así no vas a conseguir nada” en un tono bastante duro. Cuando el motorista por fin giró su cabeza para volver a mirar hacia delante se encontró a las dos mujeres en enfrente, estas le miraron y empezaron como a bailar una “hacia delante hacia atrás” que las dejaba inmóviles y a la vez impedía que el motorista pudiera decidir hacia que lado girar la moto, situación muy curiosa por cierto. Así que todo estuvo “perfectamente milimetrado” y se golpearon levemente. Tranquila, todo se quedó en un susto, sólo se hicieron unos rasguños.

Para mi fue un perfecto ejemplo de que estar en el pasado como el motorista o el futuro como la madre y la hija no sólo te impide vivir el presente sino que puede quitártelo.

Hay dos cosas claras en esta historia, según mi opinión: vive el presente y el miedo puede hacer que te atropellen 😮

Fíjate en un detalle, si las mujeres cuando giran su cabeza y ven una moto dirigiéndose hacia ellas, siguen caminando hacia una dirección, la moto se mueve ligeramente hacia el otro lado y la circunstancia se convierte en una oportunidad, diferente a la que fue, de plantearse dónde están poniendo la atención. Claro que lo que pasa normalmente es que salta el patrón de víctima de: casi me atropella…es que estos motoristas van como locos…..la vida es muy peligrosa….lo cual aleja claramente del aprendizaje.

Si por el contrario, es decir, lo que pasó, las mujeres que estaban preocupándose por el futuro en su conversación, cuando ven la moto empiezan a pensar: “Ay, ay, ay que me atropella” no sólo están en el futuro, obviamente porqué la moto aun no ha llegado, sino que encima están “creando” la posibilidad del atropello y eso es lo que las hace “bailar” en lugar de moverse hacia una dirección.

Mi intención con esta historia es diferente a ponerte más miedo a los motoristas, sobre todo porqué soy una de ellas, es que “veas” que el futuro no existe y que el pasado ya ha pasado, no solamente que lo sepas, porqué seguramente ya lo sabías sino que puedas verlo gracias a nuestro motorista, la madre y la hija.

Si quieres hacer algo con tu futuro mejor crea lo que quieres en lugar de lo que no.

Es el miedo lo que mata, o lo que para mi es mucho peor, el miedo a lo que sea es lo que te impide disfrutar de la vida. Después de hacer muchas sesiones con personas a las que les han diagnosticado una enfermedad considerada “incurable”, lo pongo entre comillas porqué dudo que haya algo incurable sobretodo desde la perspectiva de otro, lo que más decían era: “Cuando me dijeron lo que tenía, me dieron un susto de muerte”.

Dr. Bruce H. Lipton habla en el capítulo 6 de su libro La Biología de la Creencia sobre esto bajo el título: El miedo mata. Si eres de esas personas que necesitan ver para creer, este libro te ayudará a creer.

Ahora, imagínate paseando por una montaña tranquilamente, en un día soleado, precioso, disfrutando de la naturaleza, de ti, de tu cuerpo, pasando por un camino lleno de árboles grandiosos, escuchando los pájaros y oliendo el perfume de algunas plantas aromáticas que te recuerdan a cuando eras pequeña. Hueles, respiras, sientes y de repente te acuerdas de Pepe y de vuestra conversación, él te dijo que en esas montañas hay un oso, muy grande y muy peligroso…. Oyes un ruido “extraño” y ves unos matorrales moviéndose….¿Qué crees que le pasa a tu sistema? ¿Sigue oliendo las plantas? ¿Viendo los magníficos árboles? ¿Sigues caminando tranquilamente?…..

¿Qué ha cambiado del exterior? Nada y ¿En el interior? Todo. Antes del oso imaginario estabas en el presente, ahora estás en el futuro y tu sistema está preparado para huir o luchar, como consecuencia de eso, has dejado de disfrutar de la montaña.

Eso es exactamente lo que nos pasa en la vida, dejas de disfrutar de ella por el miedo a algo que sólo existe en tu cabeza.

En un viaje al estado de Colorado, en Estados Unidos, decidí pasar unos días en las montañas de Crestone, antes de ir me dijeron que habían osos pero como tenía PSYCH-K® me fui tranquila.

Mi idea sobre los osos era que son animales fieros, carnívoros y muy muy peligrosos, vamos que si te encuentras con uno puedes despedirte de este mundo, y eso que soy de la generación del Oso Yogui predecesor de Winnie the Pooh en un intento de endulzar a los osos, pero mi percepción era muy distinta .

Al llegar a Crestone, atraída por las inmensas y preciosas montañas empecé a adentrarme en las montañas y a cierta altura encontré unas señales con información, ponía algo como: Zona de Osos, por favor respétenlos. Pensé: ¡Si hombre, que nos respeten ellos y no se nos coman! un pensamiento de alguien propio de una ciudad como Barcelona donde lo más peligroso es cruzar la calle.

En la señal había toda una explicación sobre como actuar cuando te encuentras un oso: Sobre todo no correr, hablarle normalmente, ¿Te imaginas? Ei Winnie the Pooh, como tu por aquí, te apetece un café…y luego ponía: Si se pone de pie no significa que vaya a atacarte…eso! me voy a esperar a comprobarlo o mejor se lo pregunto….

Como ves todo eran pensamientos de alguien que cree que los osos atacan si o si. Decidí bajar de la montaña y busqué un lugar donde dormir. Encontré una chica que alquilaba habitaciones y casas y aproveché para preguntarle sobre los osos, me dijo: “Aquí son parte de la familia, muchas veces bajan aquí al pueblo en busca de comida”…y siguió: “Yo llevo aquí toda mi vida y jamás hemos tenido ningún incidente con ellos, además estos son vegetarianos”…. menos mal! pensé…

Así que en Crestone, el concepto sobre los osos es completamente diferente del mio. Y decidí hacer una excursión al día siguiente.

A medio camino empezaron a asaltarme pensamientos negativos y me di cuenta de que mi sistema se estaba empezando a poner en estado de huida o lucha y empecé a escuchas sonidos “raros” e incluso a ver huellas en el suelo…..eh?? Huellas en el suelo?? Nunca habia visto antes una huella de oso y mi sistema interpretó esa huella como la del oso “imaginario”…

Y pensé: Cuantas cosas debemos “ver” como amenaza cuando tenemos miedo y en realidad no lo es.

Sinceramente, por lo que se ahora, y ya que hablamos de los osos, si te encuentras con oso lo último que quieres es que huela que le tienes miedo porqué eso es lo que puede hacer que ataque. Si siente inseguridad, es decir, tu inseguridad puede atacar fácilmente, les suele pasar cuando llevan una cría osito….Si se siente seguro seguirá su camino como lo estaba haciendo igual que si se hubiera cruzado con un arbol…Entonces, ¿Qué es más peligroso el oso o el miedo al oso? ¿La muerte o el miedo a la muerte?

Los americanos dicen: “We will across that bridge when we come to it”, lo que significa: “Cruzaremos el puente cuando lleguemos”, un puente no se puede cruzar antes. Con nuestros queridos osos y la muerte pasa lo mismo, ya hablaremos con ellos si nos los encontramos. Entonces puedes dejar de tenerle miedo, sentirte segura y disfrutar de la vida y si llega el puente ya lo cruzarás en ese momento.

En realidad, ¿Quién sabe cuando se va a morir? ¿Está más segura la persona “sana” que la persona la que le diagnostican una enfermedad?

Disfruta de la vida

2 comentarios

  1. Mi madre murió hace poco. Hace 4 meses. Y algo mas. Y tu artículo, me
    ha hecho pensar, un poco más, en la muerte. En el concepto, en lo que
    es y en lo que no es, en lo que significa, en como la vive cada uno, y
    como es de diferente según el muerto.
    Llevo mucho años con la muerte cerca, por decirlo de alguna manera,
    pero creo, que nunca me había parado a pensar si la mía, mi propia
    muerte me asusta.
    NO sé donde, ni se cuando, lei que la muerte es algo que no incumbe a
    los vivos;puesto que cuando estás vivo, no la sientes, y cuando estás
    muerto… tampoco!
    Uno sólo pierde lo que tiene. Y la muerte es una pérdida irreversible
    e inesperada.
    NO me he parado a mirar como interpretan otras culturas la muerte;
    pero en la nuestra deberían enseñarnos, enseñarnos a que no somos
    eternos, ni la gente que nos rodea tampoco. Deberían enseñarnos, ya de
    pequeños, en el cole, en casa, en la calle, que la muerte forma parte
    del proceso de vida; y que morir es algo tan natural como respirar. A
    no tener miedo. A no temer una pérdida, a aceptar una pérdida
    irremediable. Pero deberían enseñarnos de verdad. Y desde la cuna.
    Que la muerte no es mala.Nos deberian inculcar la idea, de que la
    muerte es un proceso vital, VITAL. Que es algo desconocido, pero no
    por eso cruel.
    Deberían enseñarnos, que la muerte sólo priva del contacto físico,
    pero que no nos arrebata ni los olores, ni el recuerdo de una caricia,
    ni las nanas que nos cantaban, ni los besos, ni nada que cada uno
    quiera conservar en su corazón, o donde quiera!
    Deberían enseñarnos que la muerte agudiza la memoria, y ayuda a que
    salgan a la luz, miles de recuerdos que tenias latentes entre los
    pliegues de tu mente, que eso es bueno, que es útil para oxigenar tu
    cuerpo!
    Y entonces, cuando hayamos interiorizado todo esto, entonces, cada uno
    de nosotros poder escoger el destino del muerto. O simplemente pensar
    que ya no está. O mejor aún, no pensar, sólo aceptar. Sin tener
    influencias cristianas; sin tener influencias. Crear nosotros mismos
    nuestra idea ( o no idea!), y creer en ella.
    Yo escojo pensar que mis muertos estan juntos y tranquilos, en un
    sitio, donde sólo hay paz.
    Aquí te dejó un poema de Jaime Sabines, el pensaba diferente:

    «Qué costumbre tan salvaje esta de enterrar a los muertos!, ¡de
    matarlos, de aniquilarlos, de borrarlos de la tierra! Es tratarlos
    alevosamente, es negarles la posibilidad de revivir.

    Yo siempre estoy esperando a que los muertos se levanten, que rompan
    el ataúd y digan alegremente: ¿por qué lloras?

    Por eso me sobrecoge el entierro. Aseguran las tapas de la caja, la
    introducen, le ponen lajas encima, y luego tierra, tras, tras, tras,
    paletada tras paletada, terrones, polvo, piedras, apisonando,
    amacizando, ahí te quedas, de aquí ya no sales.

    Me dan risa, luego, las coronas, las flores, el llanto, los besos
    derramados. Es una burla: ¿para qué lo enterraron?, ¿por qué no lo
    dejaron fuera hasta secarse, hasta que nos hablaran sus huesos de su
    muerte? ¿O por qué no quemarlo, o darlo a los animales, o tirarlo a un
    río?

    Habría que tener una casa de reposo para los muertos, ventilada,
    limpia, con música y con agua corriente. Lo menos dos o tres, cada
    día, se levantarían a vivir.»
    En fin… si a mi, me hubiesen enseñado todo esto, sería mucho más feliz.

  2. Creo que hay muchísimas cosas que hacemos por si, no pensamos en ellas, las hacemos porqué otr@ antes que nosotr@s lo han hecho y lo damos por bueno sin ser conscientes…..
    Gracias Desi por compartir tus palabras en este post y ayudarme a ser más consciente 🙂
    Un fuerte abrazo

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