El Poder de la Bata Blanca

Un ejemplo real de una mujer que le diagnostican un cancer, es la madre de Robert Dilts, el experto en PNL. Conozco muchos más y en todos hay algo en común: saber que el médico es un profesional y no un “dios” :o. Cuando le das a otro el poder de decidir sobre ti o tu salud te conviertes en víctima. Un médico es un ser humano que ha pasado por unos estudios y tiene una carrera y eso no lo convierte en tu “dios”.

El poder de la bata blanca en nuestro mundo es increíble.

Cuando le das el poder a un médico y este te dice te quedan 3 meses de vida eso puede matarte….

Os agradezco Marta y Lourdes que hayáis tenido el valor de dejar atrás vuestro título de “dios” y seáis vosotras mismas, así es como podemos ayudar a los demás, siendo nosotr@s mismos, humanos, vulnerables, sinceros, honestos y amorosos.

Qué fácil sería si el médico en lugar de decir: “Te quedan 3 meses de vida” dijera: “Yo/Nosotros no sabemos hacer nada más por ti”…….

Bruce Lipton dice que si una persona está “enferma” lo primero a tener en cuenta es el entorno, es decir, ¿Estás donde quieres estar?

Aquí el ejemplo que Robert Dilts explica en su libro:

“El entorno puede facilitar una creencia o puede ir contra ella. Os voy a dar un ejemplo procedente de mi propia experiencia personal.

Hace unos siete años a mi madre se le reprodujo un cáncer de pecho, lo cual era mala señal, pues significaba que las metástasis se habían ido extendiendo. Al practicarle un escáner óseo descubrieron que tenía metastasizados prácticamente todos los huesos de su cuerpo. Los médicos decidieron no aplicarle radioterapia ni quimioterapia alguna, pues pensaron que ya no serviría para nada. Le hicieron comprender que harían todo cuanto estuviese en su mano para complacerla, pero que debía irse preparando para lo peor.

En lugar de perder la esperanza comenzamos a utilizar varias técnicas de PNL: reestructuración, construcción de creencias, visualizaciones, etc. Comenzó a aprender cosas sobre sí misma y a desarrollar una esperanza capaz de afectar a su propio estado de salud. Al examinarse a sí misma descubrió cosas importantes sobre la fase en que su vida se hallaba en aquel momento. Sin embargo, cuando le contó a su médico lo que estaba haciendo, las cosas que estaba descubriendo, las visualizaciones y demás, la respuesta de él fue: “No siga con eso. Son todo tonterías y seguramente la van a volver loca”.

Cuando yo intenté explicarle al médico algunos de los beneficios potenciales de mantener una actitud positiva, demostrados en ciertas investigaciones, me dijo que “no debería experimentar con mi madre”.

Cuando existen influencias ambientales es necesario que nuestra creencia se mantenga firme ante las presiones generadas por el entorno. Si el entorno nos apoya, todo será más fácil. Pero si el entorno es adverso, tenemos que tenerlo en cuenta e incluirlo como un factor más.

Mi madre era enfermera, por lo cual estaba acostumbrada a seguir las órdenes de los médicos. Ahora el médico le estaba dando una receta con una sola palabra escrita en ella: “muerte”. Sin embargo, cuando tres meses después volvió a verlo, se sorprendió enormemente: “¡Parece usted más sana que yo! Me temo que voy a tener que admitir que eso que está usted haciendo da resultado. ¡No lo puedo negar!”.

Desde entonces se convirtió en su “paciente preferida”. No le aplicaron quimioterapia ni radiación, pero unos ocho meses más tarde ocurrió una especie de crisis. Un día le dijo el médico: “Bueno, ahora que está usted ya mucho mejor, vamos a aplicarle un poco de quimioterapia y de radiación, para aseguramos”.

Para mí fue como si le hubiera dicho: “La vamos a castigar por haber tenido éxito”. Sé que no fue esa su intención, pero realmente así lo parecía.

En otro momento uno de los médicos quiso que mi madre siguiera un cierto tipo de medicación. Yo me preguntaba cuál era la finalidad de aquello, cuál era su propósito. Tratando de averiguar las evidencias existentes, le pregunté: “¿Cómo sabremos cuándo deberá dejar de tomarla?”.

Durante un breve momento el médico pareció confuso.

Finalmente dijo: “Cuando deje de hacerle efecto, creo yo”.

Lo cual no parecía mostrar mucha confianza en lo que estaba haciendo. No se dio cuenta de lo que para el paciente presuponían sus palabras. Algo que con frecuencia les ocurre a muchos médicos.

En cierto momento incluso se reunieron unos catorce médicos para estudiar el caso, por lo inusual que era.
Finalmente decidieron que fuera mi madre quien tomase la decisión. Y ella decidió seguir con lo que estaba haciendo.

En el momento de escribir esto han pasado ya siete años. Mi madre está viva, se siente perfectamente y no presenta ningún síntoma de cáncer. Nada casi un kilómetro cuatro o cinco veces por semana. Ha viajado a Europa varias veces e incluso ha aparecido en dos comerciales de televisión.

Trístemente, uno de los médicos que le había dicho que no se formara falsas esperanzas y que se preparara para morir, se suicidó no hace mucho tras descubrir que tenía una enfermedad incurable. Posiblemente fue víctima de su propio sistema de creencias.

El sistema de creencias, la relación entre creencias, aptitudes y comportamiento y la influencia del entorno son algunos de los puntos que debemos siempre tener en cuenta al trabajar con las creencias.”

Fragmento extraido del libro Cómo Cambiar Creencias con la PNL de Robert Dilts

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3 thoughts on “El Poder de la Bata Blanca

  1. Que grande!!!! Viva las creencias potenciadoras!!!! Y el buen uso del lenguaje para ser capaces de instaurarlas correctamente en el subconsciente y, quizá, en el inconsciente colectivo, el universo, o quien quiera que nos escuche.

    Una abraçada,

  2. maria jose garcia-tome

    Magnifico relato, Eva como siempre recibo cosas que me ayudan. mi propia experiencia esta en esta linea. La casualidad hizo que unos días antes de diagnosticarme un cáncer de mama oyera una conferencia del Dr. Lipton a los tres días de operarme hice el curso de Psyc-k en madrid con Eva, no me lo hubiera perdido por nada del mundo.No sentí miedo en ningún momento, y mi creencia era que me libraría de la quimioterapia, asi fué.Por mi cuenta yo hice mis visualizaciones y el tumor que en todas las “máquinas” daba una medida de 15 mm cuando me lo quitaron solo tenía 9 mm. No dije nada al médico, no lo hubiera creído. Me están dando radioterapia como prevención y no muchas sesiones.Tengo que reconocer que estoy genial.

  3. Eva

    Muchas gracias por tus palabras Maria Jose!
    Y muchas felicidades por confiar en ti misma 🙂
    Un abrazo

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