El Porqué de las Cosas y el Cambio

porque

Cuando tú encuentres el camino otros te encontrarán a ti,
y al pasar por el camino serán atraídos hasta tu puerta.
Y el camino que no puede oírse resonará en tu voz,
y el camino que no puede verse se reflejará en tus ojos. Tao Te Ching

 

Este proverbio dice: cuando encuentres el camino, en lugar de: cuando sepas el porqué o cuando sepas la razón.

Encontrar el camino es lo que nos permite andarlo y mostrarlo.

En algunas ocasiones nos preguntamos una y otra vez el porqué de algo que nos ha pasado o de algo que hacemos y queremos cambiar.

Por ejemplo, el otro día una amiga quería cambiar el hecho de criticar. Nos dimos cuenta, durante la conversación, que se preguntó varias veces ¿por qué lo hago?. Y en ese «porque» es donde estaba toda su atención, Hacerse esa pregunta una y otra vez nos lleva a un estado que nos mantiene en ese estado y no nos ayuda a cambiar.

Una sugerencia que cambia el foco de la atención para salir de ese estado del ¿por qué? es cambiar la pregunta por: «¿Cómo hago para cambiarlo?»

El porqué de las cosas suele estar en un acto pasado. Traerlo al presente probablemente no sirva para cambiarlo.

El porqué de las cosas, en el caso de que sea útil para algo, llega sólo y muchas veces cuando menos lo buscamos.

Uno de los orígenes comunes de la creencia de que cuando sepamos el porqué nos ha pasado algo o el porqué hacemos lo que hacemos podremos cambiarlo, es nuestra programación infantil, en un intento por parte de madres, padres o cuidadores de que sus hijos sepan la razón por la que han hecho algo que probablemente es pura experiencia le dicen » Vete a tu cuarto a reflexionar y hasta que no sepas por qué te hemos castigado no salgas» donde el niño o la niña se encontrará sol@ y abandonad@ (recordemos que son niñ@s) en busca de algo que no puede saber y menos sin estar acompañad@s y sin el amor «cerca».

Descubrir la razón de algo puede ser útil para conocernos, pero preguntarse el porqué una y otra vez sólo ayuda al subconsciente a buscar razones por las que hacer lo que hacemos o sentirnos como nos sentimos.

Por ejemplo en el caso de mi amiga, preguntarse el porqué, era darle al subconsciente el «permiso» para justificar el acto de criticar una y otra vez y así seguir con el hábito de crítica con excusas disfrazadas de razones aparentemente lógicas y justificadas:  «Criticas porque los demás lo hacen y así te sientes aceptada» o «criticas porque muchas veces no tienes nada que decir y así rompes el silencio», etc… Las respuestas a las preguntas ¿por qué? suelen ser una excusa o una creencia. Así los porqués hacen que pongamos la atención en aquello que deseamos cambiar y sigamos igual.

Si en cambio formulamos la pregunta «¿Cómo hago para cambiarlo» el subconsciente tiene una tarea completamente distinta, buscar formas de cambiar la situación. De esta manera la atención está en el cambio y lo que obtenemos son las formas o maneras de hacerlo.

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