En sus zapatos, el valor de la conciencia.

“Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas en sus zapatos” Proverbio hindú


Hay tantas cosas que no sabemos….
Yo, igual que toda hija de vecina, aprendí lo que me enseñaron y tardé muchos años en ponerlo en duda. Me lo enseñaron casi todo respecto a la vida, o lo que las personas que me enseñaron conocían por vida.
Por ejemplo, como fui a un colegio de monjas, aprendí que existe un “dios” y que si nos portamos mal, según un código inventado por unas cuantas personas (esto último lo descubrí algo más tarde) nos puede castigar. Una potente forma de controlar a los niños y a los no tan niños por cierto…
También aprendí unas normas de circulación, por nombrar dos cosas separadas entre sí…..bueno no muy separadas en realidad porque si me salto las normas me estoy portando mal y me castigan, como pasa con el “dios” que me enseñaron…..¡muy interesante!
Y parece que, así como “dios” es bondadoso (menos mal o íbamos apañados) y tengo la opción de que me absuelvan de mis pecados si me confieso (esto es: contarle a alguien que ni conozco ni veo lo que he hecho y rezo……….¿¡?¿!!!), el trafico no lo es tanto y no tiene en cuenta ninguna otra circunstancia más que sus normas (no vale confesarse, ni rezar tres padres nuestros).

Es decir, si alguien ha puesto un semáforo para peatones en un lugar donde hay plena visibilidad, esos que suelen ponerse intermitente, pero esta vez se ha olvidado de programarlo y se pone rojo y verde, son las 3 de la mañana, miras a derecha y a izquierda y no cruza nadie….no te lo puedes saltar porque si te pillan te multan. No importa que el semáforo no esté sirviendo para nada, tú tienes que estar parada sin más razón que la de un olvido (se supone que la razón de los semáforos es en ese caso facilitar el cruce de los peatones que no hay). Y aunque este ejemplo no tendría aparentemente muchos efectos o muy graves, en otras situaciones, donde no cuestionamos las “leyes” impuestas por el hombre, la cosa cambia. Por ejemplo, que el hecho de creer en un solo “dios” hace que creamos que los demás están equivocados, y en algunas situaciones, hasta hay personas capaces de matar a otra por no creer en su “dios”….
Volvamos a lo que aprendí, que me desvío bastante cuando se trata de lo que considero injusticias, que no tienen porque serlo…
Lo que me enseñaron no lo cuestioné, lo di por bueno, y lo convertí en mi sistema de creencias. Entonces estoy llena de información que no he filtrado, la he dado por “buena” y en muchos casos me nubla la vista y, en todos, no me deja sentir, así es como se consigue que alguien cumpla órdenes. Lo vimos en el post conciencia vs obediencia.

Veamos otro ejemplo para cuestionar: Durante años creí que los camioneros, pocas veces camioneras(¿?), eran los reyes de la carretera, ¿Por qué? muy difícil de adivinar, porque cada vez que íbamos en coche cuando yo era pequeña y veíamos un camión que adelantaba al parecer sin tener en cuenta a los demás (eso es lo que se escuchaba dentro del coche en que yo iba) me trasladaban, sin haberlo pedido, por cierto, toda la información que los supuestos adultos tenían de los camioneros: “Se creen los reyes de la carretera”, “Claro como son tan grandes, pueden hacer lo que les da la gana y poner en peligro a los demás” Entonces, ¿qué hice yo? como buena niña domesticada a creer a los adultos, hacer esa información mía y repetir lo mismo cada vez que veía un camión en la carretera.
Hasta que un magnífico día de verano conocí a un maestro camuflado. Era un chico que conducía un camión, encantador por cierto, y como estábamos en una boda muy aburrida se dieron las circunstancias para mantener una conversación relacionada con camiones que me cambió la vida:
Tú no sabes lo que es conducir esas máquinas – me dijo- y qué razón tenía, ni yo ni ninguna de las personas que me había dado su opinión sobre los camioneros.
¿Has visto en las carreteras que hacen mucha pendiente, las zonas de frenada? -preguntó-
Sí claro– era la época que quería parecer que lo sabía todo (suerte que se me ha pasado jajaja).
Pues si existen es porque muchas veces frenar los camiones es complicado en muchos sentidos, entonces como para nosotros es mucho más difícil frenar, también por el peso y el efecto tijera, ¿sabes lo que es?
Claro por supuesto– segundo “claro” de la conversación aunque en este caso el nombre me daba una pista y además como el chico empezaba a gustarme se empezaron a activar los desastrosos patrones de parecer “alguien”…..madre mía ahí hay para otro libro entero-
Pues por eso, -continuó- las personas que no conocen la experiencia de conducir un camión juzgan nuestra conducción y hasta creen que ponemos en peligro a los conductores cuando son ellos que, sin saber y sin facilitarnos el paso, lo hacen. De hecho, como decía antes, es una maniobra muchísimo más sencilla para un coche frenar y luego volver a acelerar que para un camión. A veces nos quedamos literalmente sin frenos y otras volver a coger velocidad nos lleva un tiempo en el que camión está circulando a una velocidad tan lenta que puede ser peligrosa.

Casi nada, ¿verdad? Yo era de las que cuando veía un camión que quería incorporarse a mi carril para adelantar le daba gas al coche y no le facilitaba la maniobra.

No pretendo juzgar la conducción de nadie ni mucho menos generalizar, solamente compartir que desde que tengo otra perspectiva, y más basada en la experiencia, porque los adultos con los que yo iba en coche cuando era pequeña no habían conducido un camión, soy más feliz, me explico:
Ahora cuando voy conduciendo facilito el paso a los camiones en la medida que me es posible y eso no solamente me sienta muy bien sino que facilita la circulación y TODOS, lo pongo en mayúscula, porque es una prueba de lo agradecido que es un gesto así en la carretera, lo agradecen, en formato camionero, con los dos intermitentes o muchas veces hasta haciendo luces.

¿Qué ha pasado? Una experiencia ha enriquecido la conciencia y ha mejorado la convivencia.

Es muy probable que si te educaron como a mi estés buscando excusas para no ceder el paso. Pero la vida mejora cuando cedemos el paso y sinceramente tampoco tenemos ninguna prisa aunque nos hayan hecho creer que sí y si creemos que la tenemos, no vamos a llegar antes por no facilitarle el paso a alguien sea del tamaño que sea.
Cuando facilitas la vida a los demás, sea en el formato que sea, te sientes mucho mejor y es una sensación que va creciendo de una forma muy humana.
Desde que circulo así mi vida es mucho más fluida y me encuentro muchas situaciones por las que agradecer y conectarme con las demás conductoras y conductores. ¿Será un reflejo?
Ahora añado algo muy actual. El otro día escuché a una persona decir esto: “Los catalanes son todos unos……(voy a ahorrarme la palabra y por si no se entiende era un insulto)”, y a mi me gustaría saber cuántos catalanes conoce esa persona y qué sabe de ellos. Quizá una conversación con alguno, como la mía con mi “maestro camuflado”, le vendría bien para no generalizar ni repetir patrones que además de ser dañinos ,dejan ver el odio absurdo e inconsciente que tanto corroe al ser humano y tanto daño está haciendo en el mundo. Es lo mismo que ocurre cuando circulamos odiando o facilitando, podemos vivir odiando o respetando…

Gracias a conversaciones nos podemos hacer más conscientes. Creo que muchas situaciones nos pueden ayudar a darnos cuenta de cosas que mejorarán nuestra vida y también creo que eso ocurrirá constantemente si estamos abiertos y no queremos tener razón. Tener razón es propio de una sociedad domesticada para cumplir órdenes como vimos en el post anterior donde compartimos el magnífico documental Un crimen llamado educación.

Ser conscientes nos sirve para ganar en seguridad, confianza, felicidad, amigos, cooperación, respeto y empatía. Así que esto es una invitación, desde este humilde escrito, a pasar por la experiencia, en primera persona, cualquier cosa de la que se opine con la intención de promover la comprensión, la empatía, el respeto y el amor que tanto necesitamos.

Para hacerlo capicua:

“Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas en sus zapatos”

Gracias por estar ahí <3

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2 thoughts on “En sus zapatos, el valor de la conciencia.

  1. Martina

    Solo un abrazo… tal vez esa falta de inmadurez de tratarnos asi ……es solo a falta de un abrazo… de uno mismo a si solo…. aprobandose en todo su reflejo que rechaza. Abrazo Eva

  2. Eva

    Otro abrazo para ti mi querida Martina y gracias por tus palabras <3

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