Encontrar el Amor ¿Verdadero?

Durante gran parte de la vida nos creemos el cuento del amor verdadero aún cuando a las personas, que nos lo han contado, no les funciona.

Nos pasamos la adolescencia con la cabeza llena de ideas que anulan el corazón. Iniciamos una búsqueda sin cuestionarla que se puede volver agotadora: Encontrar al amor verdadero.

A veces me encantaría, que sólo fuese un mal entendido, un juego de palabras casi cruel. En lugar de la creencia común de que hace falta encontrar Al amor verdadero, es, encontrar El amor verdadero, se equivocaron de vocal…

Ese tipo de amor, llamado verdadero, como si los demás fueran mentira, no es el amor de una persona externa, sino un estado esencial. Lo buscamos porque un día lo guardamos en beneficio de nuestra supervivencia. Nos desconectamos de nuestro amor «verdadero» amando a personas de las que dependíamos, ellas nos condicionaban de forma inconsciente para que hiciéramos lo que ellas querían que hiciéramos: “si no haces esto, no te quiero”, “tu sigue haciendo las cosas a tu manera que verás”, “con ese caracter nadie te va a querer”, “no se te puede decir nada”, etc… Y aprendimos que la forma de relacionarnos era condicionada a ser alguien digno de querer según nuestro comportamiento. Al depender de ellas no había opción. Hoy sí la hay.

Cuando llegó el momento de descubrir nuestra grandeza, llegaron las películas con final feliz, ¿te acuerdas? Vivieron felices y comieron…¿te ha salido en seguida? Así tenemos la cabeza llena de falsas ideas que nos creímos a ciegas.

Que existe una persona que te va a completar, que es tu amor verdadero, es un invento que te aleja de la felicidad. Una especie de pesadilla que puede arruinarte la vida si sigues en la cabeza. Un cuento que te aparta de ti, de tus pasiones, de tu conexión, de tu plenitud, de tu paz, de tu propio amor.

Si tomas tu felicidad y la pones en manos de alguien, más tarde o más temprano, la romperá. Si le das tu felicidad a otra persona, siempre podrá llevársela con ella. Y como la felicidad sólo puede provenir de tu interior y es resultado de tu amor, sólo tú eres responsable de tu propia felicidad. Jamás podemos responsabilizar a otra persona de nuestra propia felicidad. (Miguel Ruiz)

Mi experiencia, que no quiere decir nada, es que las personas que en su infancia han recibido muchos castigos, poco respeto, y muchas películas llamadas de amor (que bien podrían llamarse de terror), se pasan el resto de su vida buscando Al amor «verdadero» en sus relaciones. Llegan a decir en algunas de ellas: «estoy bien pero no es la mujer/el hombre de mi vida»… ¿te das cuenta de el trato que recibe esa persona?

Es otra trampa de la programación y una garantía de infelicidad e insatisfacción. El amor incondicional (me gusta más que verdadero) se encuentra en nuestro interior porque en realidad es ahí donde lo sentimos y es el mismo amor de la infancia, un amor propio que nuestros cuidadores debieron proteger para que creciera a salvo, como una semilla. A ese amor le acompañan la seguridad, la confianza, la autoestima y los valores necesarios para vivir plenamente y en paz, sin estar pensando siempre que nos falta algo, que lo hacemos mal, que no somos suficiente, que no merecemos amor. A base de insistir, nos hemos creido que necesitamos a las personas para sentirnos querid@s, dependemos de ellas y eso es demasiado condicionante para poder disfrutar de relaciones plenas y enriquecedoras.

¿Cuántas personas cuando tienen pareja, estilo «el amor verdadero», dejan de lado sus amistades, sus hobbies, sus motos sobre todo, lo que les gusta? Y me refiero a cuando no lo hacen de corazón sino condicionad@s. Es muy fácil de detectar, cuando se termina su relación, que lo hace, quieren recuperar todo lo que dejaron.

Claro que es maravilloso relacionarse con alguien a todos los niveles y no parece que podamos hacerlo plenamente si nos condicionamos a encontrar ese amor «verdadero», si le concedemos el privilegio, a otra persona, de ser nuestra proveedora de felicidad, y si coartamos nuestra libertad en función de sus movimientos para que no nos abandone, igual que hacíamos con papa y mama…

– ¿Y por qué me siento tan bien cuando me enamoro de alguien? –preguntaba un hombre.
– Tal vez es porque dejas de buscar, cesa la búsqueda agotadora que iniciaste cuando te creíste a ciegas el cuento de que existe tu amor verdadero fuera de ti. Y al cesar esa búsqueda te sientes en paz, lo mismo que ocurrirá cuando reencuentres el amor en ti.

Nuestras relaciones funcionan cuando son un reflejo de nuestro propio amor.
Nuestras relaciones funcionan cuando no están condicionadas a durar «toda la vida».
Nuestras relaciones funcionan cuando no tenemos miedo a perder nada ni a nadie o a estar sol@s.
Nuestras relaciones funcionan cuando nos respetamos tal como somos.
Nuestras relaciones funcionan cuando podemos terminarlas con el mismo amor que las comenzamos.

Recuperar El amor verdadero es una aventura individual llena de gente.

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