Equivocarse es cosa del pasado

La forma normalizada de autocastigo que practicamos cuando creemos que nos hemos equivocado es del todo fascinante. Solamente puede ser producto de una programación basada en el castigo, el juicio y la culpa, tres grandes enemigos de la grandeza humana.
Lo que llamas equivocación es en realidad un juicio basado en un resultado obtenido de una acción pasada.
Solemos catalogar y juzgar de forma negativa, por eso, en seguida decimos que fue un “error” y sentimos que nos equivocamos pero es precisamente ese juicio el que nos aparta del aprendizaje.
Considerar lo ocurrido como “error” quiere decir, simplemente, que ahora, después de que el hecho haya ocurrido, lo harías de otra manera. Pero la programación, que practica la culpa y el arrepentimiento, nos ayuda a pasar por alto ese valioso aprendizaje de algo que hemos hecho y que queremos hacer diferente la próxima vez, y a fustigarnos reduciendo el presente a un castigo incesante con nuestras propias palabras, pensamientos y acciones, y hasta algunas veces las de otras personas.

Las palabras, tanto las que decimos como las que escuchamos, deberían ser sagradas pues con ellas estamos vistiendo el momento y creando los resultados futuros. Si no queremos seguir con esta culpa y este arrepentimiento, que tanto se han normalizado, podemos cortar el patrón del error y dejar la equivocación en el lugar donde pertenece: el pasado.

Si crees que te equivocaste o que cometiste un error, felicidades, porque quiere decir que te has dado cuenta, que eres consciente, un estado increíblemente poderoso.

Una forma de cambiar patrones es cuestionando:

Primera pregunta:

¿Hice todo lo que pude?…Espera, no me refiero a ahora, sino a aquel momento. Por supuesto, que si supieras lo que sabes ahora lo harías diferente y podrías responder: No, no hice todo lo que puede porque podía haber hecho más. Eso no vale, sigue siendo culpa, más sutil, pero culpa igual. Especifiquemos la pregunta: En aquel momento, con lo que sabías, cómo estabas, los recursos que tenías y la situación que era, ¿Hiciste todo lo que pudiste? Seguro que sí, así que:

“No cometiste un error, hiciste todo lo que pudiste”

Segunda pregunta útil:

¿Lo podrías haber evitado? Una vez más queremos situar la pregunta; En aquel momento, con lo que sabías, cómo estabas, los recursos que tenías y la situación que era, ¿Lo podrías haber evitado?
Hay algo muy interesante en estas situaciones, el deseo de haber hecho algo diferente para evitarlas surge del resultado posterior de nuestra actuación, es decir, hago algo, pasa algo a consecuencia de lo que he hecho y eso que pasa no lo quiero. Eso significa que el resultado no existía mientras actuábamos y por tanto probablemente no querías ni evitarlo antes de su consecuencia.
Dos ejemplos claros:
1- Discutimos con nuestra pareja y resultado de esa discusión nos “deja”.
2- Alguien nos pide algo, no podemos o tomamos la decisión de no hacerlo, y le ocurre algo.
¿Estaríamos pensado que “cometimos un error” si las consecuencias fueran distintas? Respuesta evidente.

Conclusiones útiles para ser feliz:
1- Deja de atormentarte con lo que podrías haber hecho de otra manera o que lo podrías haber evitado y por supuesto no dejes que nadie te diga que “lo podrías haber evitado” ni nada semejante porque es una forma de castigo demasiado cruel para ser útil y como tal no sirve nada, no es constructivo, ni creativo, ni incluye aprendizaje y por tanto es inútil. Es un patrón aprendido impuesto que repites sin darte cuenta, vuelves una y otra vez al pasado y a lo que ocurrió para perpetuarlo en tu presente y eso es una enorme fuente de estrés y malestar, que destroza tu momento presente y parte de tu futuro inmediato.
Y justamente esa es la razón por la que te sientes tan mal: creer que lo podrías haber evitado.

2- Lo que pasó en si, sea lo que sea, por mucha tristeza, dolor, impotencia o frustración que conlleve en tu vida, pasará si te das el permiso de vivir la emoción que sea, sin importar cuanto dure, ni su intensidad. Quieres permitirte vivirla y dejar de resistirte con la idea de que debería haber sido de otra manera. Y así, en breve, empezará a transformarse. Porque se transforma cuando hay paz y no puede haber paz pensando que podrías haber hecho algo diferente a lo que hiciste. En mi opinión, todo lleva un aprendizaje y seguramente de lo que has vivido puedes aprender una o muchas cosas y seguramante también eso hará que si ocurre algo parecido en el futuro tu forma de actuar sea muy distinta pero ese aprendizaje no puede darse con la resistencia que lleva el “cometí un error, lo podría haberlo evitado”.

3- Es muy comprensible que viendo lo que pasó desde donde estás ahora lo veas de otra manera pero olvidas algo importante: cuando pasó lo que pasó no estabas donde estás ahora y por tanto no sabías lo que sabes ahora. Lo que sabes ahora lo sabes porque ha pasado algo de tiempo, no importa si es un minuto, un día o diez años, y seguramente si mañana pasara algo similar actuarías de otra manera, ¿cierto? entonces, déjalo ir….

4- Aceptar lo que ha ocurrido te llevará a la paz. En paz todo se ve distinto. No significa las cosas se queden como están, todo lo contrario, aceptar es invitar a las infinitas posibilidades, incluida la de que las cosas se queden como están, dependerá de ti, de como decidas vivir tu presente, tú eliges, arrepentirte o estar en paz.

5- Si haces todo lo que puedes desaparece el miedo a equivocarte. Ese miedo nos aparta de la vida plena.

Una reflexión personal

Fueron muchas las cosas en mi vida que quise haber hecho de otra manera y fue demasiado el tiempo que me estuve castigando por ello hasta que me di cuenta de lo que expresan estas palabras que estás leyendo. Ese día hice las paces con cada momento que “podría haber evitado”. Los acepté todos y cada uno de ellos, viví la emoción que me provocaban y encontré la paz que me llevó a los aprendizajes que hoy son nuevos valores con los que vivo mi vida. Terminé con el miedo a equivocarme. Por eso si hoy alguien me dice: “lo podrías haber evitado”, le respondo: “lo hice lo mejor que supe en ese momento” y recuerdo que todo está conectado para hallar la fe que transforma mis emociones en confianza.

Gracias por estar ahí

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5 thoughts on “Equivocarse es cosa del pasado

  1. Patricia

    GRACIAS POR COMPARTIR TANTO CONOCIMIENTO Y EXPERIENCIA!!!!

  2. Patricia

    GRACIAS por compartir su conocimiento y experiencia para que los que queremos iniciar….nos demos cuenta que nunca es tarde”””””

  3. Eva

    Gracias a ti también Patricia <3

  4. Excelentes elementos para tener presente…me gusta la forma en que se pueden gestionar las equivocaciones para convertirlas en aprendizajes…Gracias

  5. Eva

    Gracias por tus palabras Ana Monica.
    Un abrazo

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