Gracias a la Soledad. Facundo Cabral

» Gracias a la soledad me conozco…

algo fundamental para vivir.
La vida no te quita cosas: te libera de cosas: te alivia para que vueles más alto, para que alcances la plenitud.
De la cuna a la tumba es una escuela; por eso lo que llamas problemas, son lecciones.
No perdiste a nadie: El que murió, simplemente se nos adelantó,
porque para allá vamos todos. Además, lo mejor de él, el amor,
sigue en tu corazón.
Haz solo lo que amas y serás feliz. El que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser, será y, llegará naturalmente.

No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible y sin esfuerzo, porque te mueve la fuerza natural de la vida.

Dios te puso un ser humano a cargo y eres tu mismo.
A ti debes hacerte libre y feliz.
Después podrás compartir la vida verdadera con los demás.

Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios y decide ahora mismo ser feliz, porque la felicidad es una adquisición.

Además la felicidad no es un derecho sino un deber.
Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto,que sufrir es una pérdida de tiempo.

Ayuda al niño que te necesita, ese niño que será socio de tu hijo.
Ayuda a los viejos, y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas.

Además, el servicio es una felicidad segura, como gozar de la naturaleza y cuidarla para el que vendrá.

Da sin media y te darán sin medida.

Ama hasta convertirte en lo amado; más aún, hasta convertirte en el mismísimo AMOR.

Dios te manda flores cada primavera.

Él te manda un amanecer cada mañana.

Cada vez que tu quieres hablar, él te escucha, él puede vivir en cualquier parte del universo, pero él escogió tu corazón.

Enfréntalo, amigo, ¡Él está loco por ti!

DIOS no te prometió días sin dolor, risa sin tristeza, sol sin lluvia, pero él si prometió fuerzas para cada día, consuelo para las lágrimas, y luz para el camino».

«Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones por las cuales sonreír»

«Lo único que se desbarata es el cuerpo. Pero yo no soy el cuerpo. El cuerpo es el templo de mi alma y el vehículo que me lleva de la cuna a la tumba. Yo soy mi espìritu, mi alma y las ideas que arman mis neuronas».

Texto: Facundo Cabral

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