Honestidad, autenticidad y respeto | Entrevista

1.- ¿Cómo llegaste a ser consciente de que lo que tú necesitabas para ser feliz era hacer un cambio tan trascendental en tu vida?

Sabía que no podía seguir como estaba. Fue un cambio provocado por una crisis existencial importante. Mi vida respondía a los patrones de la domesticación común y mi infelicidad llegó un momento que se hizo insostenible, ya no podía anestesiarla con nada. Las crisis son importantes catalizadores de la conciencia, suelen ser oportunidades de cambio ineludibles. Enfrenté el hecho de que no era feliz aún teniendo todo lo que se suponía que daba la felicidad, me hice consciente de mi situación. Lo curioso es que pasé mucho tiempo sin saber lo que necesitaba, sólo sabía lo que no necesitaba y tomé una de las decisiones más importantes de mi vida: «Voy a estar siempre donde quiero estar». Así que me di el tiempo necesario para conocerme a misma, saber lo que quería y vivir plenamente según mis valores.

2.- En tus libros nos transmites una filosofía de vida de crecimiento de cara a lograr vivir una vida plena, ¿ha sido sencillo poder adaptar esta ética en el día a día de una sociedad llena de costumbres y rutinas como la nuestra?

Sencillo no sería la palabra que utilizaría para describir mi proceso de cambio. Fue un reto, sobre todo al principio. Mucha gente no está preparada para que alguien haga un cambio tan radical: les da miedo. Sobre todo porque te conviertes en un espejo en el que no quieren mirarse para no ver su propia infelicidad y su falta de responsabilidad al respecto. Quieren que seas la persona de antes, lo desconocido también suele dar miedo. Las costumbres y las rutinas que seguimos sin cuestionar pueden ser las causas de mucha infelicidad. Por eso, abandonarlas se convierte en un alivio cuando te atreves a ser tú mismo. Y cuando se empiezan a ver y sentir los resultados, todo se vuelve más sencillo, fluido y divertido. Entonces, las mismas personas que no te apoyaban, preguntan tímidamente: ¿Cómo lo has hecho?

3.- ¿Cuál es tu consejo para todas aquellas personas que están sufriendo por cualquier circunstancia en estos momentos?

Separarse un poco de la circunstancia, observarla y reflexionar. El sufrimiento es aprendido y no le aporta nada positivo a ninguna circunstancia, ¡todo lo contrario! la puede empeorar. A veces, puede parecer que no podemos evitarlo, pero es un patrón heredado. Un truco es darse cuenta de que el sufrimiento siempre está en la mente. Lo que sentimos en el presente es dolor. Si lo proyectamos en el futuro se convierte en sufrimiento. Si en lugar de hacer eso lo vivimos, pasará… Igual que todas las emociones. Ser consciente del movimiento constante de la vida ayuda a no enquistar las circunstancias y dejarlas ir.

4.- Teniendo en cuenta que los asesores trabajan en ocasiones bajo una gran presión, ¿cuáles serían los consejos básicos que les darías para que pudieran canalizar del mejor modo esas situaciones comprometidas?

Trabajar bajo «gran presión» esconde un miedo a equivocarse, a no llegar a tiempo, a no cumplir expectativas. Queremos aprender a reprogramarnos, el problema no es la presión en sí misma, sino nuestra reacción en esas situaciones. La clave es actuar y no reaccionar. Estamos programados para activar el estado de supervivencia del cuerpo y entrar en modo huida o lucha de forma automática, viene de la escuela. La biología de nuestro cuerpo lleva la sangre a las extremidades y no podemos pensar con claridad. En cambio, cuando actuamos frente a cualquier situación, podemos recordar lo esencial. Por ejemplo, respirar conscientemente, que oxigena el cerebro, o parar un minuto para resetearnos. Si desactivamos esa respuesta de huida o lucha podremos pensar con claridad y tomar decisiones conscientes que seguro serán de ayuda en este tipo de ocasiones.

5.- ¿Cómo puede conectar el asesor financiero con su cliente para ponerse en su piel y ofrecerle el mejor destino para sus ahorros?

Para ponernos en la piel de otra persona y conectar con ella, queremos conocer sus necesidades verdaderas, establecer una comunicación consciente. Asesor viene de asistir, ayudar. Para ayudar de la mejor forma posible, disponemos de tres valores poderosos en esa comunicación consciente: honestidad, autenticidad y respeto.Con ellos nos situamos en el lugar de nuestros clientes para conocer sus necesidades, desde ahí, podemos ofrecerles lo mejor para ellos.

Entrevista para EFPA España, publicada en su web el 11-06-2010.

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