La Vida en Lucha no es Vida | Entrevista

¿Contra quién luchamos?
– Hoy en día, y en nuestra sociedad, sobre todo con nosotros mismos y concretamente esa lucha se focaliza en nuestra mente, con nuestros pensamientos. Vivimos luchando contra algo abstracto que seguimos recreando por no poner conciencia.

¿No poner conciencia a qué?
– A que repetimos una y otra vez lo mismo en nuestras cabezas y luchamos contra ello porque nos han enseñado un sistema de creencias para vivir que no resuena con nuestra verdadera esencia. Nos quejamos, nos esforzamos por encima de nuestro bienestar con la excusa de la recompensa, vivimos sacrificando el presente por un futuro prometido que no siempre llega.

A mi me han enseñado que sobrevive el más fuerte, lo aprendí en el colegio de Darwin creo…
– La información que recibiste, la diste por buena, “así es la vida, ya te irás acostumbrando” nos decían. Pero ese “así” está adulterado por quien lo dice y la madre de quien lo dice y sus profesores y hasta sus antepasados si es que no pusieron esa conciencia.

¿Y qué hago?
Hoy ya no necesitamos creer a ciegas en nada, podemos comprobarlo por nosotras mismas y luego decidir si lo creemos o no. Date cuenta de cuántas personas felices conoces….y cuántas que se quejan…

La mayoría se quejan, y felices….creo que ninguna.
– Interesante, ¿verdad? Suele ocurrir, pocas veces encontramos alguien feliz y decimos que la felicidad no existe. Es como afirmar que algo no existe por el mero hecho de no haberlo visto nunca. Como la mayoría se queja, lo hemos normalizado, y la queja es una forma de lucha que nos mantiene alejados de la felicidad.

Sí, yo me quejo mucho.
– Porque tu vida se basa en la información que recibiste de las personas te enseñaron. Es fascinante como algunas personas siguen diciéndole a otras lo que tienen que hacer cuando ellas mismas no saben como ser felices o incluso niegan que exista tal felicidad. Tal vez es momento de cuestionar algunas cosas.

Como la lucha…
– Sí, puedo decir que viví cerca de veinte años inmersa en esa lucha sutil y aceptada por la sociedad sin ni siquiera saberlo. Un gran reto actual, como la mayoría hace lo mismo, nos damos la razón unos a otros y construimos un “la vida es así” que nos alivia durante algún tiempo, es parte del proceso. Y ahora es momento de descubrir que por ejemplo la teoría de Darwin, que antes nombraste, tiene más de amor que de lucha, él mismo dijo:
«No es la más fuerte de las especies la que sobrevive y tampoco la más inteligente. Sobrevive aquella que más se adapta al cambio»

No lo sabía, me enseñaron otra cosa.
– Fíjate en lo absurdo que es lo que hacemos constantemente. No aceptar lo que ha ocurrido o lo es en este momento. Lo que nos enseñaron no lo cuestionamos porque eran lo que considerábamos nuestras “autoridades” quienes nos lo enseñaron y a la vez que nos enseñaron lo que sabían y creían, también nos enseñaron a no cuestionarlo. La educación más extendida se basa en repetir y no en pensar por una misma y elegir. Hoy, cada vez más personas saben más y se dan cuenta de que desperdiciamos el poder de nuestra mente en una lucha innecesaria para ser los mejores, los más fuertes, los más competitivos. Esa forma de lucha es la que no es vida, nos daña y muchas veces también daña a los demás.

¿Pero si alguien nos atacan tendremos que defendernos?
– Es muy probable que si estás en paz contigo mismo nadie te ataque.

Yo no estoy en paz conmigo misma.
– Entonces si alguien te ataca ten la presencia suficiente para sentir el ataque y poder evitarlo. Que la última opción sea luchar. Incluso el ninja cuando desenvainaba su espada no era para utilizarla, era una forma de neutralizar el ataque.

¿Cómo se tiene la presencia para sentir un ataque?
– Dejando de pensar tanto. Creo que es una acción necesaria para nuestro bienestar, saber enfocar la mente en lo que queremos enfocarla y no que vage a sus anchas. Ese es el verdadero entrenamiento. Así en el caso de que tengas un ataque “real” entonces harás algo sin más, actuarás, en el momento, ni antes ni después.

Y ¿Cómo dejo de pensar?
– No hace falta que dejes de pensar, con reducir el hábito es suficiente para empezar. Puedes parar la mente de vez en cuando y disfrutar de lo que estás sintiendo porque son los sentidos los que apagan la mente. Eso es lo que se hace meditando o practicando deporte o haciendo el amor o saltando en paracaídas o viendo un amanecer, con la practica se puede hacer a cada instante, hasta caminando por la calle.

Me parece difícil.
– Que algo te parezca difícil es exactamente esa lucha de la que estamos hablando, te parece difícil en la mente, cuando piensas en ello, entonces, deja de pensar en ello y hazlo si quieres cuando sea el momento.

Tienes razón.
– Otro gran incitador de la lucha, la razón. Las mentes buscan tener razón a toda costa, es el identificador principal del ego, el gran luchador de nuestro interior. El ego es quien se esfuerza por encima del bienestar. Vive en el pasado o en futuro, nunca en el presente.
Cuando identificas que estás luchando puedes dejar de hacerlo. Tal vez la inercia de algunos años te lleva a la lucha alguna vez más, es parte del cambio, sobretodo no te castigues por ello, ni te recompenses, solo acéptalo y sigue. Así estarás utilizando una energía valiosísima en vivir plena y creativamente.

Llegados a este punto, ¿qué propones?
– Conocerte suficiente como para discernir entre lo que te sienta bien y lo que te sienta mal. Recordar que en cualquier lucha todos pierden, incluso quién gana. Dejar de unir una batalla a la siguiente. Parar. Ver el esfuerzo como lo que es, una acción de emplear gran fuerza a nuestro favor y no en nuestra contra, dejar de verlo como el dignificador de nuestras vidas. En su lugar hacer todo lo que podamos, lo mejor que podamos y sentirnos satisfechos con eso sabiendo que somos parte indispensable de esta vida.

Parece que saberlo me ha alividado de alguna manera.
– Mi intención es que seamos cada vez más y que nos encontremos más a menudo resolviendo situaciones con paz y amor. Y no hablo de la paz y el amor metefóricas sino de las reales, de esas fuerzas altamente poderosas y beneficiosas que atraviesan cualquier ego dejándolo fuera de juego. Fuerzas con las que nacimos como valores esenciales y que están esperando a que dejes de luchar…

Muchas gracias.
– El agradecimiento también es un magnífico antídoto de la lucha, gracias a ti también.

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