La vida es una melodía que no escuchamos | Entrevista

La vida es una melodía que no escuchamos porque estamos desconectados por Teresa Rey para Claves de Mujer

Un día Eva Sandoval decidió que su vida debía dar un giro. Tras un tiempo deambulando en la incertidumbre y con una gran sensación de vacío interior, decidió avanzar hasta descubrir que la felicidad es algo muy personal. Se formó, se acercó a otras culturas y aprendió.

Tanto que ahora se dedica a dar talleres de desarrollo personal y conferencias.

Sus ideas y filosofía de vida pueden conocerse a través de su blog y leerse a través de sus dos obras anteriores: ¿Y tú qué crees?, que ha alcanzado ya la cuarta edición, y Tu poder ninja.

En Claves de Mujer hemos hablado con la autora para que nos explique con más detalle qué nos quiere expresar en su último lanzamiento: La conexión que nos une (Ed. Urano), en donde nos explica que “somos parte de una familia de ocho mil millones de seres conviviendo en un planeta magnifico y sin esa unión nos sentimos desgraciados, inútiles, frustrados, impotentes, sin sentido”.

Entrevista a Eva Sandoval por ‘La conexión que nos une’

¿Qué te ha motivado escribir este libro?

Este libro ya estaba escrito. Después de un cambio importante de vida, en el que detecté un patrón de víctima muy limitante, empecé a compartir reflexiones en un blog. Era una especie de diario virtual en el que reflexionaba y daba vida a lo nuevo que iba descubriendo al haber tomado la decisión de estar siempre donde quería estar y confiar en la vida. Hoy en día lo sigue siendo. Escribir es para mí una forma poderosa de conocimiento como arte de expresión. Tras cinco años de contenido en el blog, una mujer dijo un día: “Me gustaría que mi madre leyera lo que escribes Eva pero ella no tiene internet, ¿por qué no lo escribes en un libro?”. Y esa idea fue la semilla que dio el fruto del primer libro: ¿Y tú qué crees? y así con los otros dos. Cada uno de ellos refleja una parte del camino de transformación que vivo.

En el caso de La conexión que nos une su gran motivo e inspiración es la respuesta a una pregunta: ¿Qué nos une? Yo me había encontrado con un amigo que no veía desde hacía más de veinte años y nos habíamos reconocido en segundos y a la vez, vivía una ruptura con otro amigo que de un segundo para otro se convirtió en un perfecto extraño. Eso desencadenó un encuentro con el concepto de conexión que desarrollé en varios posts y que terminó en la materialización de La conexión que nos une.

¿Cuál es el principal mensaje que deseas transmitir?

Para mi, la vida es una melodía que no escuchamos porque estamos desconectados. La conexión es un estado innato y eterno que comienza con cada ser y se extiende a los demás y a la vida. Si no nos hubieran domesticado para ser alguien, seguiríamos conectados, tal como llegamos al mundo, dando vida a un ser desde la concepción, siendo dos células que se convierten en billones, alimentados por nuestra madre de forma natural durante nueve meses y por la tierra el resto de nuestra vida terrenal y quién sabe que más. La conexión es para mí una forma de recuperar ese sentido que cada ser lleva consigo, así que el mensaje se puede resumir en una palabra: conecta.

Aunque en tu libro lo explicas, ¿puedes aclarar que quieres decir con “la conexión que nos une”?

Que hay una parte esencial, inmutable, natural y poderosa en cada ser de la que nos hemos desconectado y por eso sufrimos. Conectar es descubrir lo que nos une, tanto a cada uno, como a los demás seres humanos, los animales, las plantas, el planeta, la naturaleza, a la vida. Que somos parte de una familia de ocho mil millones de seres conviviendo en un planeta magnifico y sin esa unión nos sentimos desgraciados, inútiles, frustrados, impotentes, sin sentido. Que hay intereses creados para hacernos sentir de esta manera antinatural y que con miedo es como consiguen que se cumplan esos intereses. La conexión que nos une hace consciente ese miedo impuesto y da lugar a la plenitud de la vida que merecemos, esa es la conexión que nos une.

¿Crees que actualmente no nos detenemos apenas a pensar debido al ritmo de vida que llevamos?

Exacto, es la estrategia perfecta, los ritmos no son naturales, ni siquiera propios, están marcados por una era industrial de consumo innecesario cuyo objetivo principal se llama dinero. No somos libres, mientras estamos muy ocupados y/o preocupados, no tenemos tiempo para pensar ¿qué estoy haciendo? ¿para qué lo hago? ¿para quién lo hago? ¿qué es importante para mi? ¿de verdad quiero esto? y la pregunta mágica ¿quién soy? Si tenemos tiempo, es considerado tiempo “libre” porque vivimos una forma de esclavitud camuflada en alcanzar metas que nos darán una felicidad falsa.

Estamos tan cansados, tenemos tan poco tiempo y tan poca energía, que en ese “tiempo libre” nos dedicamos a entretenernos con cosas que ni tan solo hemos elegido, solamente seguimos al resto buscando su aprobación y reconocimiento.

En lugar de detenernos nos anestesiamos, utilizando alcohol, drogas consideradas legales e ilegales, críticas, deportes, televisión, etc. y aún así, no nos llenan por mucho tiempo, es una gran noticia, significa que lo más importante siempre se mantiene llamando a la puerta, lo suficiente para que lo podamos sentir.

Dices en tu libro, que para estar bien con los demás, es prioritario quererse primero, pero hay personas que esto lo pueden considerar “egoísta” ¿por qué no lo es?

No es que no lo sea, es que tal vez ser egoísta no es malo en el contexto del amor. Es parecido a cuando quieres socorrer a alguien en caso de un accidente, te lo enseñan en los cursos de socorrismo, en situaciones donde hay una víctima que necesita tu ayuda, antes de socorrerla, asegúrate de que tú estás protegido y a salvo, es decir, que tienes aquello que quieres brindarle a la víctima o en lugar de salvarla podéis convertiros en dos víctimas.

Además, que si hay personas que consideran egoísta quererse primero, y no quieren actuar como tal, que no lo hagan, en eso radica la libertad, y que a la vez permitan que otras personas actúen distinto, en eso radica el respeto. A mi me parece más egoísta que yo quiera que otra persona priorice quererme a mi antes que a ella.

El amor es expansivo, comienza por ti y se expande, no es que comienza por ti y se te acaba. Quizá quienes consideran esto egoísta no hablan del mismo amor que se habla en el libro.

¿Escuchamos demasiado a los demás?

Creo que sí, y no solamente les escuchamos sino que hasta les hacemos caso. Toda la educación es un constante cederle nuestro poder a otra u otras personas, esto se ha conseguido gracias a destruir la auto confianza y generar mucho miedo a equivocarnos. No hay mayor equivocación que no hacer algo. La tele nos dice qué pasa en el mundo, nuestros padres lo que comer, que lo ven en la tele claro, las personas famosas cómo ser, las religiones qué hacer, las autoridades qué no hacer y hasta las personas más cercanas a veces, parecen saber mejor cómo tenemos que vivir nuestra vida.

Hace falta que esa escucha exagerada se vuelva consciente, selectiva y sentida. Es muy útil escucharnos primero a nosotros mismos, descubriremos que la mayoría de cosas que nos decimos, nos las han dicho, llega un momento que hasta se pueden identificar los diferentes tonos y descubrimos los diferentes personajes que reproducimos en nuestra mente. La escucha activa es una conexión directa con nuestro ser.

¿Hasta qué punto nos condiciona la educación que hemos recibido para ser nosotros mismos? Y un consejo rápido para liberarnos de esos condicionantes…

Si existiera un punto en el infinito, la respuesta, como yo la veo, sería, hasta ese punto en la infinitud. La educación más conocida, no es educación, es adoctrinamiento, proviene de lo militar, puedes buscarlo en internet. Su intención es que trabajemos mucho, que seamos capaces de ir suficientemente en contra nuestra como para dedicar la mayor parte de nuestro tiempo a hacer algo que no nos gusta sin pensar y encima justificarlo, normalizarlo y excusarlo. Estamos cumpliendo órdenes gracias a esa educación basada en el castigo y la recompensa, huimos del castigo, buscamos la recompensa, y todo basado en el miedo… Por eso aumenta el índice de suicidio en las escuelas. porque son lugares de adoctrinamiento que destrozan el espíritu y crean recursos humanos, en lugar, de humanos con recursos, que producirán para corporaciones con valores puramente económicos a costa de su propia salud.

Para poder alimentar este sistema hay que pensar muy poco, si empiezas a pensar por ti mismo dejas de alimentarlo, por eso la educación nos enseña qué pensar, para que no lo hagamos por nosotros mismos, si lo hiciéramos jamás dañaríamos a otro ser humano.

¿Un solo consejo? y encima ¿rápido? mmmh, ya lo tengo: no creas en consejos rápidos y únicos. Vive el presente. Uy ya son dos…

También hablas la comunicación por whatsapp, tan habitual en estos días ¿esta forma de “hablarnos” ha desvirtuado las relaciones? ¿No tiene nada positivo?

Lo hemos confundido con las relaciones en sí mismas y nos olvidamos que solamente es una forma de comunicación moderna. La comunicación sin rostro, sin piel, sin energía cercana puede dar lugar a muchas interpretaciones. Según como nos sintamos así entenderemos el mensaje y si el autocorrector ha seguido su cometido hasta podemos generar todo un estado emocional basado en la elección aleatoria de un programa diseñado, supuestamente, para hacernos la vida más fácil. Yo le veo como positivo cosas prácticas como poder enviar instantáneamente un mensaje que de otra forma no podríamos.

Igualmente, todo lo que vivimos podemos convertirlo en una forma de aprendizaje poderosa, con el whatsapp podemos aprender a interpretar lo que leemos de forma neutral y si tenemos dudas, preguntar.

Fuente: Claves de Mujer

Gracias Teresa Rey

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