La Zona de Confort

Estamos cambiando constantemente y cuando la necesidad de un cambio concreto se hace más intenso, pueden aparecer patrones de programación infantil. Con nuestra necesidad mental de etiquetarlo todo, hemos definido la «zona confort» como el lugar donde sentimos cierta comodidad, como su nombre indica, por una razón muy sencilla, es lo que conocemos.

Casi todo el sector del crecimiento personal nos dice: «tienes que salir de tu zona de confort si quieres conseguir algo» y podemos obsesionarnos queriendo salir cuando hay otras visiones.

Una visión diferente de la famosa zona de confort:

La zona de confort la hemos creado gracias a nuestras experiencias pasadas, a lo que nos hemos creído de la vida, del mundo y de las personas, a lo que nos han contado. Y de ella salimos de forma natural cuando es el momento, por ejemplo, cuando hemos acumulado los recursos necesarios para poder vivir fuera de ella en plenitud, es decir, cuando dejamos de creernos lo que nos dijeron y pasamos a reflexionar para encontrar nuestras propias «verdades».

Imagínala como un útero, un espacio sagrado y poderoso donde el bebé puede pasar de ser dos células a ser billones de ellas perfectamente orquestadas para vivir fuera de él. Mientras se está gestando, ese es su lugar, cuando termina el proceso de gestación, el espacio se hace «incómodo» y sale de él de forma natural. Si sale antes, le faltan recursos.
Por eso, esta nueva visión, es ver la zona de confort como ese útero, un espacio donde puedes conocerte y descubrir quién eres, conectar con tu amor, tu respeto y tu seguridad para poder hacer lo que sea que quieres hacer. Un lugar donde las heridas de una programación deshumanizada pueden curarse. Un estado para recuperar la confianza en la vida.

Ayuda mucho darse cuenta de que ese momento de «salir» es distinto para cada persona en tiempo y en forma.

Sin etiquetas:

En realidad, con una perspectiva global, pasamos de una zona de confort a otra constantemente porque siempre estamos cambiando. Es decir, cuando salimos de una zona conocida, entramos en una desconocida que con tiempo se vuelve conocida y puede convertirse en otra zona de confort.

Si no etiquetamos, nos facilitamos los procesos de cambio. Si estamos en paz con lo que vivimos sabiendo que cambiamos constantemente y respetamos nuestros procesos, conectaremos con los recursos necesarios para los cambios. Cada persona adquirirá esos recursos a su manera, en función de su sistema de creencias, y el tiempo suele ser un ingrediente necesario con el que contar.

El efecto goma:

Si nos forzamos, empujad@s por lo que dicen otras personas o la sociedad, y no es el momento porque no tenemos todavía los recursos, se puede producir un efecto similar al de una goma cuando la estiras: mientras nos forzamos parece que avanzamos, la goma se estira, y cuando paramos volvemos al estado inicial. Este efecto puede añadir más frustración a nuestro deseo de cambiar y en realidad es una gran noticia: hemos dejado pasar más tiempo aunque sigamos en el «útero». A veces la comparación a la que nos someten desde bien pequeñ@s tampoco ayuda, podemos encontrar otras personas cuentan maravillas sobre lo bien que les ha ido algo que a nosotr@s no, y nos preguntamos ¿por qué a mi no me pasa? o si lo que estamos haciendo funciona. Y la misma cosa puede funcionar en el primer mes de «gestación» pero no el quinto. Por eso, si dejamos de forzarnos, es una forma de volver al lugar donde seguir gestándonos para poder saltar a lo desconocido.

L@s maestr@s aparecen cuando l@s alumn@s están preparadas

Si quieres salir de tu zona de confort, de lo que conoces, es entrar en lo desconocido, es el ciclo de la vida, es natural, es apasionante, es sorprendente, y nuestra sabiduría interna sabe y conoce los tiempos necesarios para ese proceso que siempre continúa. Es un ciclo, que como tal, no para en lo siguiente desconocido porque pronto se vuelve conocido y quieres volver a «salir».
Después de volver a adquirir la naturalidad de los procesos de cambio, podremos volver a sentir la pasión en la incomodidad, y es lo que hiciste una y otra vez durante todos tus años de crecimiento.

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