Los Abusos de Poder

Te has preguntado alguna vez ¿porqué soportamos tan fácilmente los abusos de poder? La respuesta es muy sencilla: por miedo. Y lo más importante: lo hacemos de manera inconsciente.

No tenemos una relación adulta con los que ejercen poder sobre nosotros: jefes, padres, autoridad, médicos, etc…sino que nos relacionamos con ellos como niños.

Escucho decenas de quejas, críticas y juicios relacionados con la persona a la que supuestamente debemos obedecer pero no actuamos ni tampoco hacemos lo que queremos.

Relacionarnos de manera infantil con los que «ejercen» poder sobre nosotros influye en nuestras vidas día a día (sobretodo de lunes a viernes en muchos casos), nos sentimos mal, estamos enfadados, enfermamos unas cuantas veces al año, entre otras consecuencias graves y seguimos sin preguntarnos porqué o qué hacer para cambiarlo.

Hay varias razones por las que el miedo nos «paraliza», no nos deja actuar y hace que no hagamos lo que queremos en nuestra vida. Bruce H. Lipton, en su libro La Biología de la Creencia, da una explicación fascinante y sorprendentemente mas biológica que espiritual sobre esto, ¡¡estamos programados para eso!! ¿¿¿¿Cómo???? Es lo que dice nuestro sistema de creencias y es tan potente que no podemos resistirnos a menos que seamos conscientes y sepamos como cambiarlo.

Esto se puede interpretar como: si no eres feliz no es porque “seas así” como decía Darwin o porqué “tu lo has elegido” como dice parte de la psicología moderna sino porqué no eres consciente de que “no ser feliz” es una creencia y no sabes como cambiarla.!!

¿Os habéis fijado en las caras de las personas por la calle, o en el trabajo? ¿Cuál es su actitud? ¿Su estado de ánimo en general?.

El otro día un hombre de unos 35 años en una parada del autobús, se veía al niño sometido, el niño que no podía hacer lo que quería, su expresión era de resignación a hacer lo que otros le mandaban, la sociedad, el gobierno, sus familiares, su pareja…en lugar de hacer lo que realmente deseaba.

Es el paradigma del Elefante, los atan de pequeños a un taburete y cuando comprueban que no pueden escapar, se quedan allí para toda la vida, así podemos ver elefantes enormes atados a cosas que arrancarían de un soplido.

Eso nos ocurre a nosotros, o por lo menos a la mayoría de los que fuimos obligados a hacer lo que no queríamos cuando éramos niños, nos hacían ponernos el abrigo porque hacia frío aunque nosotros no tuviéramos, a comer lo que era «bueno» para nosotros aunque nos asqueara, a irnos a dormir cuando disfrutábamos de una noche espectacular y por supuesto a levantarnos cuando tan a gusto estábamos durmiendo……

Yo solo era libre en mi cabeza y ¿¿donde estoy ahora?? En mis pensamientos.

Pero ahí no está la vida, la vida está en la noche, en el día, en los árboles, en las sonrisas de los demás, en el amor, en el compartir, en la música y en todo lo que nos haga sentir no maravillosos que somos.

Consciencia de nosotros mismos es lo mas importante para mi, ahora…¿¿Quieres algo más?? Pide y se te dará.

Un comentario

  1. Precisamente ayer en la Vanguardia aparecía un artículo de Pilar Rahola que decía lo siguiente:
    «Hay muchos más creyentes en las ideologías que pensadores, porque resulta infinitamente más fácil creer que pensar»
    creo que lo dice todo
    Saluditos
    Gabriel

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.