Mis Tesoros de Tu Corazón

Hoy que no espero nada de ti es cuando más recibo, y eso que recibo son vivencias que hacen de mi alguien más feliz cada día, parece una ley universal.
Ya hace un tiempo que veo cosas que siempre estuvieron ahí y que por mi enfado con el mundo no me permití ver.

Hoy me faltan palabras para describir la conexión que siento contigo. Te has convertido en una persona imprescindible, una aliada única, una especie de hada madrina especial…
Durante mucho tiempo fuiste la persona más importante de mi vida, mi gran heroína, mi referente. Lo eras por cosas que veía en ti, eras fuerte, valiente, empresaria, hermosa, mantenías la familia, conducías los coches y muy rápido, te subías a las montañas rusas, si vivías una injusticia no te callabas, recuerdo una vez que interceptaste a dos individuos que querían robar tu coche con la actitud de un samurai…Hoy sigues siendo la persona más importante de mi vida pero lo eres por como me siento estando contigo.

Me enseñaste lo que te enseñaron, tú querías que triunfara creías que así iba a estar segura, también querías que fuera alguien en la vida creías que así sería rica y querías que me quisieran y que me aceptaran creías que así iba a ser feliz y me diste las instrucciones que sabias, unas instrucciones que a ti tampoco te funcionaron pero era lo único que conocías…Y yo ya era segura, rica y feliz pero tenías poco tiempo para verme y después de tanta instrucción contradictoria me olvidé durante mucho tiempo de quien era, tú también lo olvidaste.

Pero entre las palabras que utilizabas para enseñarme el mundo que conocías, no siempre me transmitías lo que te enseñaron, algunas veces me transmitías tu verdadero sentir, en esos momentos eras tú misma, las palabras salían de otro lugar, eran tesoros del corazón, tenían un tono distinto, un tono que resonaba con mi interior, un tono armónico con lo universal, con el amor, con la aceptación, con la paz…

Sé que por el hecho de trabajar muchas horas para darnos lo que creías que necesitábamos, te privabas de pasar tiempo con nosotros. Sé que hiciste todo lo posible para compensarlo, a veces con tanta fuerza como el día de reyes de mis catorce años que me regalaste una moto, un hecho que sin duda marcaría el resto de mi vida. Lo realmente impresionaste de ese regalo, es que lo hiciste aún a riesgo de que pudiera pasar todo lo que tu entorno decía que podía pasar con una moto, pero esa vez, como muchas otras menos visibles, decidiste confiar en mi y sacar tu amor incondicional para acompañarme y facilitarme mi propia aventura de la vida y sé que eso, sin duda, no te lo enseñaron sino que salió de tu corazón porque es un acto de valentía y mucho amor que supera de forma inmensa al miedo implícito en los mensajes aprendidos repetidos sin consciencia.

Siempre conseguías compensar la falta de tu presencia, que durante mucho tiempo no entendí y hoy entiendo más que nunca. La vida nos regaló montones de experiencias muy fuertes que capeamos como pudimos y tú siempre las dejabas ir. Hoy se que has vivido cosas muy fuertes y que te has sentido muy sola porque ante todo querías proteger a tus hijos pero nunca te quedaste atrapada en ninguna de esas cosas, siempre miraste hacia adelante y lo sigues haciendo. Me fascina como podías ver con tanta ternura mis “problemas” de adolescente con lo que tú estabas viviendo, y cuando, en mi desesperación, esa que puede sentir una adolescente en esta sociedad te preguntaba ¿Qué podía hacer? respondías algo que tu practicabas de forma magistral:
“Cariño, lo pasado, pasado está”.

Lo que durante mucho tiempo creí que fue lo peor que me había pasado en poco se convertía en algo necesario para que la magia de la vida se diera. De hecho, algo de lo que vivimos, uno de esos acontecimientos que cuando lo vivimos parecía algo imposible de manejar, me devolvió a mi madre poco a poco, parece otra ley universal: “Todo se arreglará” decías muy a menudo. Hoy la fuerza se ha convertido en más dulzura, la enseñanza en más comprensión, la duda en más confianza.

Como sabes llevo una gran parte de mi vida buscándome, encontrándome y perdiéndome otra vez. En esos tres estados tú siempre te has mantenido igual, mirándome con los ojos de quien tiene más perspectiva que el otro y mucho amor y compasión. En los primeros años de mi búsqueda te hice responsable en parte de mi infelicidad, porque repetías los mensajes que considero que limitan a los niños como: “Si te caes, cobrarás” pero por otro lado me sirvieron mucho en mis libros y mis conferencias, por eso, hoy me doy cuenta que aún lo que hacemos de forma inconsciente, como repetir esos mensajes, forma parte de nuestra riqueza porque en el fondo tienen una intención amorosa, impedir que me caiga, aunque se sustituya por el miedo a caer… Hoy, que vivo la vida desde mi grandeza interior me doy cuenta que gracias a todo, incluidos esos mensajes, sirvo a otras personas.

Hoy por alguna razón que no sé y francamente me da igual, siento una especie de revelación intensa de todo lo que comparto en mi vida, “ya lo tenemos todo”, está en nuestro interior.
Tú eres mi mayor representación de la CONEXIÓN entre los seres humanos. Y hoy, que me siento más conectada a mi misma que nunca antes, es cuando siento la riqueza que significan tus mensajes universales. Es fascinante que me dediqué a buscarlos tanto tiempo en libros, talleres, personas, conferencias, cuando tú me los reflejabas en el momento exacto de “necesitarlos”, nunca en forma de teoría. Hoy que no espero nada ti lo veo, son mis tesoros de tu corazón y me abren una puerta enorme a la sabiduría universal, una sabiduría que en realidad es accesible a cada uno de forma sencilla cuando estamos preparad@s.

Por todo esto te pido disculpas, por haber puesto tanto peso sobre tus hombros haciéndote muchas veces responsable de mi felicidad.
Te doy las gracias porque hoy sigo aprendiendo de ti de la forma más poderosa que conozco el kokoro, la transmision de corazón a corazón, el corazón del que salí y del que nunca jamás volveré a separarme.
Te reconozco como una mujer sabia que transforma el corazón de quien tiene la gloria de compartir contigo algún momento.
Te declaro que me siento inmensamente afortunada por el tesoro que significas en mi vida y por nuestra relación.

Nota: Sé a que ti y a muchas personas de tu generación les “preocupa” qué dejarle a sus hijos. Te escuché decirlo muchas veces, “con todo lo que he trabajado” sigues diciendo a veces, incluso pides que te toque la lotería…crees en lo material como única forma de herencia, sin darte cuenta que estos mensajes son tesoros, son la verdadera riqueza. Así que gracias una vez más por mis tesoros de tu corazón:

“Cariño, lo pasado, pasado está”

“Todo se arreglará”

“Ya lo tenemos todo”

Te quiero mucho mama <3 <3 <3

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4 thoughts on “Mis Tesoros de Tu Corazón

  1. Yo

    Gracias amor.
    Me a llegado muy hondo tus palabras,no creo que tengas nada que agradecerme,pero lo cierto es que en algunos momento llegue a pensar ,que algo no había hecho bien,no solo contigo sino con todos vosotros,la verdad que si algo no hice bien fué x las circustancia que estabamos viviendo.Es cierto que estuve muchos días, horas fuera de casa,pero como decía mi madre,no sé puede repicar las campanas y decir misa a la vez.
    La empresa requería muchas horas y era mi manera de poder daros todo lo que yo creía que necesitabaís,talvez con daros todo lo material,talvez me equivoque,pero amor lo hecho hecho está.
    No lo supe hacer mejor,solo me queda pediros perdón y sé que lo habeís perdonado poque os tengo muy cerca de mi.Tengo unos hijos maravillosos de los que estoy muy orgullosa,pienso que talvez,tan mal no no hice.
    TE QUIERO.

  2. Eva

    Eres maravillosa

  3. Tere

    Uauuuu! Quina emoció, com a filla i com a mare. Preciós!

  4. Gemma

    Preciós … un tresor a rellegir … Eva i mamá de Eva: GRACIAS per compartir el que sentiu i la vostra saviesa de vida. FELICITAR-VOS per aquesta connexió i aquests tresors dels vostres cors. GRÀCIES per aquest tresor a rellegir. Preciós! Com a filla i mare … el que us dieu ressona i emociona.

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