¿Qué he hecho mal? Deja de Castigarte y Crearás

IMG_8031Si sigues preguntándote: ¿Qué he hecho mal? Sigues en la misma frecuencia en la que creaste lo que quieres ahora cambiar. Es fácil que se haya automatizado la pregunta si nos educaron en «el castigo o la recompensa»
Cuando te preguntas ¿Qué he hecho mal? y tu intención, incluido el tono que utilizas, es para tener información práctica y hacer otra cosa diferente, magnífico. Si en cambio en el tono detectas un sentido de castigo, ten en cuenta que el pasado ya no está aquí y querer traerlo al presente puede ser una forma de supervivencia del ego para que sigas en lo te enseñaron.

Preguntarnos: ¿Qué he hecho mal? o el porqué de una situación que vivimos es una forma de castigo camuflado en el: ¡¡¡Haz las cosas «bien» hechas!!!
Específicamente, ese haz las cosas «bien» hechas, se refiere a: «Haz las cosas como yo las haría» (fuera quien fuera ese «yo») pero tú no eres la persona que te enseñó lo que estaba «mal» y lo que estaba «bien» según su criterio y su sistema de creencias.
¿Cómo es hacer las cosas «bien» hechas? ¿Según los valores de quién? Las cosas las quieres hacer a tu manera, siendo tu mism@ y sintiéndote maravillosamente haciéndolas, tanto si los demás creen que están bien, mal o regular. Esa calificación es propia de un sistema que no cree en las personas y por eso las evalúa con notas en función de sus resultados completamente subjetivos.

Muchas personas hemos vivido nuestros años más impactantes, respecto a la programación, dentro de un sistema donde nos enseñaban que nuestro valor depende de como hacemos las cosas y no de lo que somos. Algunas veces, para sobrevivir de niñ@s creamos un superego que fue tomando protagonismo, por eso creemos en los juicios como nuestro criterio propio y nos decimos lo que está bien o mal dejando de lado el amor….Nos decían: «Vete a tu habitación a pensar y no salgas hasta que no sepas que has hecho mal»…eso para un niñ@ puede ser una eternidad, por eso nos quedamos en es bucle que parece no tener salida. En lugar de hacer eso, es decir, de castigarnos, podrían habernos explicado lo que ell@s creían que habíamos hecho (hacer algo mal podía ser haber dicho un insulto, cosa que los adultos hacían, o haber roto algo, como si a ell@s no les pasara…) y poner un límite con amor.

Es fascinante como incluso algunas personas utilizan otro nombre para llamarse a ellas mismas cuando creen estar haciendo algo «mal», por ejemplo, el nombre completo o un insulto estilo: idiota, tonta, inútil, etc…. es el nombre que utilizaban con ellos cuando recibían castigos o amenazas de pequeñ@s….

Con el «auto-castigo», el amor se esfuma para que podamos darnos cuenta que eso no resuena con nuestra naturaleza, elegir dejar de hacerlo y empezar a crear lo que queremos.

¿Cuándo solemos «castigarnos»?

En términos generales, y para que este texto se quede en formato post y no en formato «biblia»….Tenemos una versión instantánea y una insistente:
Cuando creemos habernos equivocado hace un segundo, esa es la versión instantánea, y puede confundirse con un acto reflejo en varias ocasiones cotidianas como por ejemplo, «equivocarnos» al coger una calle, marcar otro número de teléfono, darle a una pelota en partido y sacarla fuera, enviar un email sin haberlo terminado, decir algo que, aparentemente, no queríamos decir, etc…Este «castigo instantáneo» suele ir acompañado de un taco (palabra mal sonante) y hace que anulemos la posibilidad de que el «supuesto error» sea una bendición o un aprendizaje, cuando seguramente lo es.

Cuando queremos conseguir algo y aún no lo vemos en nuestra experiencia, esta es la versión insistente. Son los famosos resultados, creemos estar haciendo algo «mal» porque aun no vemos los resultados y aquí la palabra clave es AUN porque lo que estás queriendo conseguir está en camino, ya sea que esté a tres días, a tres años o a la vuelta de la esquina, no hay motivo para castigarte sino para CONFIAR y si sigues «castigándote» lo sigues alejando y sigues en una energía que destroza tu alegría de vivir el momento presente que es lo único que existe.

Cuando nos castigamos nos mantenemos en la vibración de lo que no queremos y cuando confiamos seguimos creando lo que queremos.

Si quieres cambiar algo, hazlo, si crees no saber como hacerlo, pregúntate ¿Cómo hago para hacerlo?
Trátate con el mismo amor que tratarías a alguien herido porque si te estás castigando es porque te hirieron en algún momento y ahora es momento de curar las heridas en lugar de meter el dedo en la llaga…
Ya no dependes de nadie, como cuando eras niñ@, ahora puedes elegir, puedes cuidar de ti mism@, decidir de quién te rodeas, lo que ves, lo que escuchas y puedes amarte profundamente hagas lo que hagas. Ese Amor transformará cualquier aparente obstáculo creado por el ego «superviviente» y te abrirá un mundo de posibilidades donde hacer las cosas como a ti te apetezca.

8 comentarios

  1. E llegado aqui despues de meses buscando por internet…mi busqueda:depresion,mal estar,deseo de morir,porque me odian. Y hoy escrito la palabra amar en google y encontre lo que buscaba y mucho mas.Esta noche es la noche de la reflexion.Gracias por estas palabras y por decir claramente,el dia de hoy pasa no vuelve,deja de autocompadecerte y de decir ya llegara el dia.
    hoy es mi noche mi momento mi segundo.
    Me he dado cuenta de que quiero de que amo de que me preocupo desinteresadame te de alguien y eso me ha hecho feliz.
    gracias Eva por tu ayuda.
    Voy a seguir leyendote.eres maravillosa.un saludo

  2. Querida Soraya, infinitas gracias por tu comentario y felicidades por haberte reencontrado. Cuando ves maravilla fuera es un reflejo de la maravilla que tienes dentro!!! Un abrazo muy grande

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