Tu Lugar Todopoderoso

Existe un lugar todopoderoso que nada ni nadie puede perturbar. Es un lugar lleno de luz y claridad, de conexión y creatividad. Es el lugar donde te fundes con el universo y eres uno con él.

Lo solías frecuentar hace muchos años y muy a menudo. Para ti era el único lugar posible en el que ser y estar. Y sobretodo, el lugar en donde todo era posible, donde los descubrimientos daban paso a más experiencias por el aprendizaje natural de lo vivido, sin necesidad de resultados, y así crecías y crecías con tu guía interior disfrutando del mundo.

Empezaron a sacarte de ese lugar para encajar en otros que eran los favoritos de alguien más. Tú seguías volviendo a tu lugar sagrado siempre que te era posible, en soledad o con tus verdaderos compañeros y compañeras de aventuras del gran misterio que estabas descubriendo y aprendiendo allí.

Y llegaron los mensajes autoritarios. Las primeras veces que te sacaban de tu lugar mágico protestabas con energía pero por alguna razón siempre ganaban los más mayores con sus amenazas directas o disfrazadas del «por tu bien». Luego llegaron momentos en los que necesitaste elegir entre quedarte en tu lugar o que alguien se enfadara y no tenías elección. era una cuestión de tamaño.

Poco a poco se dio clásica domesticación tan peligrosamente normalizada. Te sometiste a todas las prácticas, los rituales y patrones que seguían aquellos que decían saber lo que era mejor para ti y para tu vida bajo sus creencias y sus dogmas. Volver a tu lugar todopoderoso se volvió peligroso y quedó custodiado con un aterrador guardián invisible: el miedo. Aquel que se aseguraba de que hicieras lo que la supervivencia requería. Y así olvidaste el lugar todopoderoso para vivir como «un adulto» que responde a lo que se pide y se separa de su sentir.

El lugar todopoderoso pasó a ser un recuerdo, una sensación que se despertaba de vez en cuando hasta que la sociedad te apartaba de él con sus artimañas de manipulación como el entretenimiento consumista o sus sutiles susurros pegadizos «no te van a querer si no tienes esto», «no eres suficiente», «no les vas a gustar si no haces lo que digo». Cuando intentabas acercarte a tu lugar aparecía su invisible guardián.

Hoy, debido al olvido y al miedo, se puede manifestar una conocida sensación de suele catalogarse de «vacío» que algunas industrias desalmadas aprovechan para llenar con soluciones para todos los niveles de conciencia, dispuestas a crear necesidades ficticias para acompañarlas de fáciles y lentas satisfacciones efímeras que puedes pagar en cómodos plazos, en sus elaborados planes de marketing para vender sin escrúpulos. Pero nada suele durar lo suficiente si sigues en el lugar que otros quieren estés.

Esa sensación de «me falta algo» no suele llenarse por mucho que lo intentes porque no creo que dependa de nadie ni de nada. Tal vez, no existe persona, circunstancia, acontecimiento, evento, éxito ni cantidad de dinero que la alivie por mucho tiempo. Esa sensación de «vacío», es añoranza, es el recuerdo de tu lugar todopoderoso llamando a la puerta para poder entrar de nuevo en tu vida. No está en el espacio sino en el tiempo….

El guardián invisible te hace creer, cuando te acercas a la presencia, al momento presente, que es muy peligroso, que te mantienes con vida gracias a no entrar ahí y tiene razón, pero mantenerse con vida puede ser solo sobrevivir. Sus susurros sutiles: «ahí no se pagan las facturas», «tienes obligaciones», » se unen a los de las industrias aterrándote por puro desconocimiento, por ignorancia, por falta de conciencia.

El lugar es tu divina presencia. Aquí y ahora es donde todo es posible, es el todopoderoso.

Quizá llegó el momento de reflexionar lo suficiente como para darte cuenta de que el miedo solo te mantiene con vida, que es su cometido, y sobrevivir ni es suficiente ni es justo. Solo te protege de los milagros de la existencia presente que mereces, como vivir plenamente y disfrutar de tu existencia sin condiciones.

Te has entrenado mucho para olvidar ese lugar y por eso, quizá, necesitas entrenar para volver a habitarlo. Tu mente programada te separa de él, tu corazón lo atrae.

Reconoce tu divina presencia en conexión con todo. Está disponible a cada instante, en cada gesto, en cada sensación, en cada paso, en el tiempo presente.

Foto: Eduard Abelló

4 comentarios

  1. Hermoso Eva, muchas gracias por recordarnos el gran regalo que tenemos de poder elegir «volver al hogar» aquí y ahora. Estamos realmente a una respiración de él. Cuando cierro los ojos y me ubico en este maravilloso lugar, no existe nada más; solamente la extraordinaria experiencia de este momento.

    Es ahí dónde todo deja de tener sentido y me uno a mi único y verdadero objetivo: la paz.

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