Tu Propósito de Vida

Tu propósito de vida está en ti, para encontrarlo quieres reencontrarte a ti mism@, eso se hace observando lo que te gusta, con lo que sonríes, lo que te emociona, cuando te sientes agusto o en paz ¿qué estás haciendo?

No estamos hechos para pensar, sino para ver y experimentar.

Analisi es parálisis, pensar es una herramienta, y nos quedamos en la mente dándole vueltas a las cosas sin movernos de un lugar y así nuestros billones de células viven el famoso efecto: ¡Preparados, listos! Un efecto donde falta el ¡YA! para pasar de la mente a la acción, y donde nuestro sistema está siempre preparado para hacer algo que no hace, el desgaste es obvio y evidente en nuestra sociedad, solo hay que observar las grandes sonrisas de las personas que caminan por la calle encontrándose las miradas de otras personas y ampliando aun más las sonrisas…..confianza que cada vez somos más 😉

Cuando dejemos de tocar la bocina del coche porque alguien se ha metido en nuestro en carril y pasemos a facilitarle el paso y darle las gracias por formar parte, como nosotros, de un cosmos perfectamente ordenado, podremos ver, porque habrá caído la tela del juicio. No es necesario que conduzcas, puedes practicar en una cola del banco o la comida de cumpleaños de tu madre o en todas a la vez.

Queremos saber que hacer con nuestras vidas y no prestamos atención a nuestros pasos, a nuestra respiración, a nuestras palabras, a la persona que tenemos delante, al latido de nuestro corazón, sin el que no hay propósito que valga, al menos en esta tierra.

Todo esto es producto de una educación basada en pensar ante todo y en primer lugar, y no en experimentar, l@s niñ@s en los colegios se sientan en pupitres siete horas y pasan solamente una hora en un patio que parece más una cárcel que un lugar de recreo. Esta predilección por «pensar» aparta el sentir con la justificación infundada de que hemos de «sobrevivir» en una sociedad competitiva solo para darnos cuenta un día que esa competitividad nos separa de la parte más importante de nuestra existencia, la unión de todos nosotros y el encuentro con nuestro propósito. La competencia se perpetúa siendo competitivos tanto como no ayudando a alguien porque tenemos «prisa»…

Tú propósito de vida está fuera de tu mente, está en tus sentidos, en recuperar lo que te llamaba la atención cuando eras pequeñ@ y de lo que seguramente te separaron para ser «alguien competente».

Es un camino precioso para reencontrar tu parte divina y creativa, encender tu luz, expandirte… puedes hacerlo ahora mismo porque cada vez que respiras conscientemente honras la sensación que llena tus pulmones como parte indispensable de tu propósito y sin la que no estarías en esta tierra.
Se trata de sentir cada movimiento, cada sonido, cada instante, cada color, cada olor, cada mirada y cada sensación.
Si crees que existe un bloqueo, estás en la mente, respira, sonríe, llega hasta el mar o la montaña, observa una flor, es suficiente para sentir la vida que eres y dejar que se impregnen tus células otra vez del ¡Preparados, listos…..YA!

8 comentarios

  1. Una reflexión tan sencilla y tan profunda como tantas de las que aparecen en tu libro. Enhorabuena por esa recopilación de ideas que tener siempre a mano, para recordar cuando nos desviemos del camino. Un magnífico regalo para 5 amigas «especiales». Gracias…gracias…gracias…

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