El Camino de la Consciencia

Vivir en la ignoracia puede poner en peligro la integridad de los seres humanos y mantenerlos en una vida sin sentido de la que solo queremos escapar, aunque sea en vacaciones…

Ignoramos que las respuestas no se buscan, se encuentran.
Ignoramos que somos parte de una gran familia de ocho mil millones de seres humanos.
Ignoramos que el planeta es nuestro hogar.
Ignoramos que el esfuerzo por alcanzar algo no da sentido a la vida.
Ignoramos que facilitar es necesario para vivir en armonía.
Ignoramos que el respeto debe ser nuestra prioridad.
Ignoramos que alcanzar metas no es la solución.
Ignoramos que seguir el «tú puedes» de otros es entretenernos de lo que realmente importa.
Ignoramos que todos somos iguales.

¡Lo sabemos pero lo ignoramos! Porque ignorar es decir no a lo que sabemos, es decir, un peligroso engaño que fácilmente incurre en algún daño.

La ignorancia es la clave que nos mantiene en una vida programada por valores destructivos que no hemos cuestionado. No nacemos ignorantes sino con todo el potencial para aprender lo necesario pero aprendemos a ser ignorantes justificados de serlo.

Para salir de la ignorancia es necesario despertar a la vida, atreverse a cuestionar y encontrar nuestra guía interior. Arriesgarnos a hacer algo que no sabemos si nos saldrá «bien» o si servirá de algo. En realidad es solo un riesgo en nuestra mente porque nos programaron para no pensar por nosotros mismos, sino para alimentar el sistema, es decir, producir y consumir.

DESCUBRIR LA IGNORACIA: EL PROCESO DE DESPERTAR.

Queremos despertar, es decir, nos damos cuenta que la vida que llevamos no tienen nada que ver con nuestra esencia, que vivimos en la ignorancia. Lo descubrimos de varias maneras, a veces con un libro, con una conversación, con un video, con un taller, sentimos que estamos bajo los efectos de una poderosa programación. Parece que la teoría del subconsciente encaja muy bien con nuestra situación, la teoría dice en resumen:
«La culpa de que no avances o de que no tengas lo que quieres o de que sientas mal está en el subconsciente». Por un lado sentimos un poco de alivio y por otro empieza el mega esfuerzo para poder cambiar eso que está en el subconsciente, y que la misma palabra deja sentir que está muy profundo. Buscamos técnicas, herramientas y dinámicas que poner práctica, sobre todo porque nos dicen que sin eso no hay solución….

Signos del proceso de despertar:
– Emocionarnos cuando creemos que podemos cambiar.
– Hundirnos si no lo hacemos.
– Intentamos convencer a los demás de que pueden cambiar.
– Nos creemos en posesión de alguna verdad.
– Queremos ser feliz.
– Si nos sentimos mal queremos sentirnos diferente.
– Creemos que somos personas y nos proyectamos en el futuro.

Después de mucho vagar y practicar, tal vez conseguimos cosas, tal vez creemos que esas cosas son gracias a las técnicas y ahora tenemos, un culpable: el subconsciente, y una salvadora: la técnica. Si con eso nuestra vida tiene sentido, ¡ok! Seguramente nos dedicaremos a enseñar a otras personas lo que hemos aprendido o a potenciar aquello que hayamos descubierto. Formas parte de la élite, de las personas que los y las «gurúes» hacen sentir únicas porque se han esforzado al máximo siguiendo sus indicaciones. Algo parecido a lo que ocurre en el colegio cuando destaca el mejor o la mejor de la clase, una persona entre treinta y tantas…Pero todas ellas están encerradas en un sistema con unos valores impuestos no necesariamente humanos y esenciales.

Pero ¿qué ocurre cuando no es así?, ¿qué ocurre cuando no estamos en la élite, cuando somos de las personas restantes que no han conseguido el puesto de «mejor»? Ocurre algo mágico y poderoso: ¡estamos por fin, de nuevo, a solas! es decir, hemos podido experimentar que nadie ni nada fuera de ti tiene la solución. Y eso, lejos de lo que puede parecer, es una gran noticia, porque significa que estamos empezando a vivir nuestra propia vida.

El miedo y la falta de consciencia es lo que nos hace actuar con ignorancia

SALIR DE LA IGNORACIA: UN CAMINO CONSCIENTE DE VIDA.

Cuando empezamos a detectar la ignorancia empieza la aventura de la autenticidad. Una aventura que va por un camino que no ha transitado nadie aún, por eso no tiene marcas, tendrá solo señales que aprenderás a leer. Al principio puede ser complejo porque nos han enseñado a seguir siempre a alguien. No es un camino como el proceso de despertar que puede tener marcas porque la mayoría de personas estamos programadas y durante ese proceso de despertar buscamos lo mismo: culpables y salvaciones. En el camino de la consciencia ya no buscamos culpables ni salvaciones ni nada, en el empezamos a vivir, empezamos a encontrar. Es un camino fascinante, está lleno de claridad, de retos y de cambios orgánicos. En él podemos descubrir (palabra que incluye que ya estaban ahí solo que cubiertas) cosas como:

Que crecer va intrínseco en nosotros que no hemos de hacer nada para nuestro crecimiento porque mientras estemos vivos estamos creciendo, es inherente, si intentamos crecer interrumpimos el crecimiento en lugar de facilitarlo porque intervenimos en un proceso natural y autónomo.

Que nuestros actos deben cumplir una sola ley universal, no causar ningún daño.

Que aprender no está relacionado con que alguien nos enseñe si no con nuestra curiosidad innata.

Que la sabiduría es universal y no solo de unos pocos.

Que no hay lugar donde ir que no sea aquí.

Que la vida ya tiene sentido.

Signos de un camino consciente de vida:
– No intentas cambiar, aceptas.
– Si te hundes sabes que no pasa nada.
– Respetas todas las opiniones aunque no las compartas.
– Sabes que no sabes.
– No necesitas ser feliz, simplemente ser.
– Si te sientes mal lo vives igual que si estás bien.
– Recordamos que somos seres únicos y magníficos destinados a vivir el presente continuamente.

La ignorancia tiene un peso que nos hemos acostumbrado a cargar y que solo notamos sus efectos cuando la dejamos ir. Sin ignorar aparece la consciencia necesaria para vivir en plenitud.

Cuando tu alma cante y tu cuerpo baile sin razón y sin motivos, la consciencia será tu compañera de este alucinante e incomprensible viaje llamado vida.

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