Vivir feliz con y sin miedo

Algunas personas llevan mucho queriendo vivir sin miedo y no lo consiguen, todavía. Parece que para vivir feliz sin miedo queremos primero vivir feliz con él, ¿Por qué? Muy sencillo, porque la gran mayoría de las personas educadas en nuestra sociedad, si son humanas, que por ahí alguna a lo mejor no lo es, tienen miedo de alguna forma. Y porque la clave es vivir feliz sin condiciones, por tanto si pretendemos quitarnos los miedos para ser feliz ya hemos caído en la trampa del “seré feliz cuando” y hemos puesto nuestra felicidad en el futuro. ¡Atención! Creo que se puede ser feliz sabiendo que serás feliz en el futuro cuando cambies algo, si puedes hacer eso magnífico, si no, vamos a ver como ampliar la perspectiva.

Tengo miedo es la primera cosa que queremos aceptar:
Si no tienes miedo, simplemente este post no es para ti. Voy a confesarte mi miedo actual, hoy tengo miedo del hecho de no tener miedo, es fuerte, ¿eh? Hay tanta cultura del miedo que incluso las personas que no tenemos miedo podemos sentir miedo por eso. Stephen Hawking dijo:

“Incluso la gente que afirma que no podemos hacer nada para cambiar nuestro destino, mira antes de cruzar la calle.”

Puedes, para mayor experiencia de tu nueva vida feliz con miedo, hacer una lista, en una hoja, de esos miedos, por ejemplo: Tengo miedo: a las alturas, al abandono, a los accidentes, a lo desconocido, a la muerte, a la violación, a las arañas, a la oscuridad, al secuestro, a la enfermedad, a la velocidad, al ruido, a envejecer, a los leones, etc…escribe todos los miedos que tengas hoy.

La probabilidad de que ocurra lo que temes es muy baja, es una potente reflexión:
Si vives condicionado por miedos, mejor que te des cuenta de que la probabilidad de que ocurra lo que temes es muy baja. No estoy diciendo que no pueda ocurrir porque todo es posible, digo que la probabilidad es baja y por tanto no justifica que influyan en tu presente. Y si pensamos que no controlamos nada externo a nosotros, es decir, que nadie sabe lo que ocurrirá mañana, ni dentro de cinco minutos, entonces, ¿para qué fastidiarnos el momento que estamos viviendo? Pero no es tan fácil ¿verdad? o eso crees. Estoy de acuerdo, según el momento en el que te encuentres puede no parecerte fácil y entonces es cuando necesitas decidir si quieres hacer algo o no independientemente de si te parece fácil o difícil, ahí reside una clave para mejorar tu vida ahora…

¿Cuáles de estos miedos son solamente mentales? es la segunda cosa que queremos averiguar:
La mayoría de miedos se instalaron por descarga visual, la mente los vio a través de los ojos, los creyó reales y los experimentó a su manera. Son miedos poco probables pero muy peligrosos por la sencilla razón de que suelen limitar nuestro presente, dejamos de hacer cosas o actuamos diferente por miedo a lo que tenemos miedo.
Las personas que hacen los anuncios lo saben muy bien, estudian como generar un miedo que justifique la compra de un producto o servicio. Y si no le pones conciencia te lo comes con patatas. Para que veas un ejemplo, adjunto los trozos más alucinantes de un post colgado en blog de comunicación y diseño:
“El miedo siempre ha sido una efectiva herramienta para conseguir unas determinadas metas […]por lo que el miedo se convierte en un poderoso mecanismo para la creación de emociones impactantes y difíciles de olvidar si las dirigimos a posibles consumidores. La creación estratégica de problemas y miedos, que se solventan a la perfección con el producto o servicio que te muestran al final.[…] Por otro lado, si el temor generado es escaso no surtirá efecto y el producto carecerá de utilidad para el consumidor.”
Hollywood y disney también se han puesto las botas proyectando miedos a través de la gran pantalla, seguro que ya te has dado cuenta.

Puedes mirar la lista anterior, la que tú has escrito, y subrayar los miedos que son mentales, es decir, los que no has experimentado en tu vida directamente sino que solo, que no es poco, los has vivido a través de la mente. Por ejemplo, yo, cuando era pequeña, tenía miedo a las serpientes, a que me violaran y a que me abandonaran en un internado. Los tres eran mentales, los dos primeros de la pantalla, tuve la experiencia de ver un ataque de serpiente y una horrible violación en dos películas que marcaron mucha parte de mi vida. El tercero era una amenaza que usaban mis padres para que me portara bien y que acabé, para poder comprenderla, haciéndome una imagen mental de lo que significaría para mi, fue una imagen de infierno mental durante mucho tiempo. También tenía miedo al rechazo y al abandono, y estos dos sí que los experimenté.

Mira tu lista, ¿qué porcentaje está subrayado? seguro que es alto. Gracias a lo que acabas de hacer puedes darte cuenta de que la mayoría de tus miedos son mentales. Tu mente grabó algo en forma de miedo que no supo como gestionar en su momento, lo que aquí llamamos miedos mentales. Existen montones de técnicas y dinámicas para acabar con ellos que seguro que puedes hacer pero aquí, en el blog para conectar con tu grandeza interior, la propuesta es vivir feliz con ellos para que se puedan transformar solos, porque mientras te resistes, ellos crecen y crecen. Y resistirte a ellos quiere decir querer cambiarlos, ya sé que suena a paradoja pero resistirte quiere decir ponerle atención una y otra vez. Vivir feliz con ellos pasa por aceptarlos, dejar de lado el “no quiero tener miedo” y entrar en el “me quiero aún teniendo miedo”. De esta forma la resistencia baja y el amor sube, lo que le quita atención a lo que tememos.

Soy feliz con mis miedos:
En el primer libro, titulado ¿Y tú qué crees?, escribí: “Haz cada día algo que te dé miedo” con la intención de ayudar a las personas a darse cuenta de que aquello a lo que temen está en su mente y que cuando lo experimentan el miedo se esfuma. Lo escribí porque así fue como mis miedos se quedaron atrás. Yo me hice amiga de mis miedos mentales, en especial de mi “te vas a caer” y “no serás nadie”. Los localicé en mi cabeza y los convertí en mis compañeros de aventuras. Dejé de hacer lo que se supone que es seguro, me subí a las barandillas de precipicios, dejé mis trabajos sin un euro, piloté a toda velocidad, pasee por el bosque de noche, visité lugares considerados peligrosos sola, etc.. Pero no te invito a hacer lo mismo si no te apetece. Y además, es obvio, que hay algunos miedos mentales que es mejor no experimentar ni siquiera para que se esfumen. Solamente con ser feliz con ellos es suficiente y ¿cómo se puede ser feliz teniendo miedo? utilizando el amor.
Puedes volver a tu lista y reescribir miedo por miedo subrayado de esta forma:
Tengo miedo a……….. y me amo teniendo miedo a………

Cuando vuelvas a sentir miedo, ponle amor.

Ayer hablé con una mujer que decía tener muchos miedos:
Tengo miedo de que a mis hijos les pase algo.– decía-
¿Tener ese miedo va a evitar que les pase algo?– pregunté-
No, pero no puedo evitarlo– respondió a toda prisa-
¿Y puedes tener miedo y quererte igualmente?– seguí preguntando-
Pues nunca lo he pensado.- añadió con una leve sonrisa-
Y esto es lo que le dije a ella, que me dije a mi y que ahora lees tú:
No hace falta que evites tener miedo, solo que te quieras teniendo miedo. Porque si quieres evitarlo estás luchando y en la lucha no hay espacio para disfrutar de nada. Si no disfrutas de lo que quieres porque tienes miedo, ya te lo estás perdiendo sin necesidad de que pase lo que tienes miedo que pase.

¿Y los miedos que sí he experimentado?:
A esos miedos vamos a darles otra perspectiva: La probabilidad de que ocurran dos veces es todavía más baja pero puede servir poco porque en estos miedos la energía es más potente ya que el cuerpo lo experimentó directamente. A estos miedos podemos darles una función: Si estás leyendo esto, y tienes miedo a algo que has vivido directamente, quiere decir que has sobrevivido y eso te convierte en un milagro, un milagro que quieres amar y cuidar profundamente. Si dejas de juzgarte podrás tener espacio para ser quien eres en tu plenitud y disfrutar de la vida. En mi opinión eres una maestra o un maestro capaz de acompañar a otras personas, así que si yo fuera tú, que no lo soy, ¿o si? no importa, dejaría ya de cuestionarme para volver a permitir conectar con el verdadero amor, ese que tapó el miedo para protegernos.

6s comentarios

  1. Pero qué puntería tienes, amiga!
    Qué poquito nos queremos cuando sentimos miedo, ¿verdad? Y es que no nos gusta sentirnos así. A mí me pasa mogollón. Entonces, como no estamos cómodos ahí, pues nos despreciamos y no solo eso, sino que ese “odio” hacia nosotros, lo volcamos fuera. Con miedo, aunque no sea real, pero amándonos un trocito más 😉
    Gracias, Eva.

  2. Gracias Eva por tus palabras. Como normalmente, las tengo muy en cuenta y recapacito. Y aunque no lo parezca, tengo miedo a caerme y hacerme daño, pero hago todo lo posible por superarlo y ser feliz.

  3. EXCELENTE QUERIDA EVA, NUNCA HABÍA CONSIDERADO EL TEMA DEL MIEDO DE ESA MANERA . SIEMPRE TU APORTE ES MUY VALIOSO !!
    MUCHAS GRACIAS.
    FUERTE ABRAZO

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